El vigoroso árbol plantado en la JMJ 2011 Madrid
Blog del director JMJ 2011 Madrid

El vigoroso árbol plantado en la JMJ 2011 Madrid

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El portavoz de la Santa Sede, estimó que en la misa de clausura de la XXVI JMJ celebrada en Madrid del 16 al 21 de agosto asistieron entre millón y medio y dos millones de personas

Uno de los gestos más hermosos y significativos ­–¡ y hubo tantos!– de la JMJ 2011 Madrid fue cuando pasadas las siete y media pasadas de la tarde del jueves 18 de agosto, el Papa Benedicto XVI recibía en la Puerta de Alcalá un esqueje para ser plantado en este emblemático epicentro de la Villa y Corte. El simbolismo del gesto resultaba evidente a la luz del lema de esta XVII JMJ: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe».

Este olivo, ya crecido, reflejaba además, precisamente por estar ya crecido, una realidad: una JMJ es un proceso, es un camino, cuya culminación son los días celebrativos o conclusivos de la misma, a los que se llega mejor en cuanto mejor se haya preparado la cita.  Y lo mismo cabe decir en la medida en que la JMJ es un legado y mejor llega a su próximo destino cuanto mejor se haya celebrado la anterior… En román paladino, que el árbol de la JMJ 2011 es ya hermoso, vigoroso y esperanzador como hermosa, vigorasa y esperanzadora fue esta JMJ madrileña, una de las dos o tres mejores de la historia.

Y de algunas pinceladas de ello, quiere versar esta crónica.

La bella aventura de la fe

A lo largo de la JMJ, Benedicto XVI invitó a los jóvenes católicos de todo el mundo a permanecer «fieles en la fe» y asumir la «bella aventura» de anunciar la propia identidad cristiana. Al mismo tiempo, les pidió que aúnen la decisión y la prudencia a la hora de exponer las propias convicciones, lejos de un clima de enfrentamiento y hostilidad, y sí de «respetuosa convivencia» con otras «legítimas» opciones, aunque exigiendo un respeto recíproco a las propias.

El Papa pasó por Madrid, y por el mundo de los jóvenes, en olor de multitudes, dejando una profunda huella de su espiritualidad y marcando en todos los actos los fundamentos de la vida cristiana: una liturgia cuidada al detalle, con la rehabilitación del latín, sin obviar el castellano y las demás lenguas, la exaltación del sacramento de la penitencia, que administró a cuatro jóvenes, la práctica piadosa del vía crucis, la eucaristía y la adoración eucarística, en la vigilia de Cuatro Vientos, en la que el Papa, con la cabellera encrespada por la ventolera, desistió de leer la meditación que traía preparada, y la atención toda se concentró en el Santísimo expuesto en la custodia de Enrique de Arfe, llevada desde la catedral de Toledo. Reinaba un profundo silencio y el furioso temporal amainaba lentamente. Y junto al amor a Dios la atención al prójimo. Por ello, el Papa, en Madrid, no olvidó el dolor humano, y salió en El Escorial al encuentro de un adolescente con un tumor cerebral y de varios jóvenes discapacitados, acogidos en la Fundación Instituto San José, de los Hermanos de San Juan de Dios. Tuvo también un emocionado recuerdo para las víctimas del accidente aéreo de la compañía Spanair, hace tres años. Sentó a su mesa a un grupo de doce jóvenes, representativo de todos los continentes, en donde «escuchó más que habló».

La JMJ de Madrid ha puesto nuevamente en evidencia que estas jornadas juveniles están también abiertas a todos los jóvenes del mundo, sin distinción de credos o de culturas, aunque la gran mayoría de ellos sean católicos. En estos encuentros multitudinarios se tienden nuevos conocimientos del otro, se superan fronteras, diferencias culturales, se fraguan nuevas amistades, nacen nuevos amores y cristalizan nuevas vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal. De las JMJ, en suma, los jóvenes salen más persona, más creyente, reconfortados y con el pensamiento puesto en la siguiente JMJ, en este caso, en 2013 en Río de Janeiro, la segunda gran metrópoli brasileña.

He asistido personalmente, como periodista, a la mayoría de las JMJ, cada una de ellas con un perfil propio, dentro de la coincidencia de sus objetivos. Quizás, lo más peculiar y propio del programa de la de Madrid, al margen de su exquisita preparación y organización, hayan sido el vía crucis con la veneración de catorce misterios de la fe plasmados en quince imponentes grupos escultóricos, y la inclusión, por vez primera en las JMJ, de un encuentro del Papa con el mundo universitario, así como de otro con jóvenes religiosas, también en El Escorial.

La Pasión en la noche madrileña… hasta la «madrugá»

El original Vía Crucis de la madrugada del viernes 19 tiñó de una profunda vivencia religiosa comunitaria un viernes de Pasión en pleno mes de agosto madrileño. Fue un escaparate ante el mundo de cómo el pueblo español vive cada año el misterio de la pasión y muerte de Cristo, en esta ocasión asociado a la Cruz de los jóvenes, que pasa de mano en mano, por todos los rincones del universo mundo.

Una muchedumbre devota se agolpaba  desde varias horas antes a lo largo del céntrico recorrido, desde Cibeles hasta Colón y Serrano. Recogimiento y silencio al paso de los catorce tronos representativos de los catorce misterios del vía crucis, más uno de la Virgen dolorosa, que portaban tallas únicas, fruto de la fe, del arte y de la entraña popular española. Destacó el Cristo de la Buena Muerte de Málaga, a hombros de los bravos legionarios españoles, y el paso con la imagen dolorosa de la Virgen de Regla, de Sevilla, que Benedicto XVI, desde el papamóvil, bendijera. Pasadas las seis de la mañana, la imagen de la Virgen llegaba a la Puerta del Sol, en la que no faltó un grupo de los llamados «indignados» que intentó incordiar al paso de la procesión y mofarse de sus integrantes, aunque el altercado duró el tiempo que la policía tardó en sacar las porras y detener a uno de los radicales.

Del vía crucis propiamente de la JMJ, ofrecemos el discurso del Papa en la página 37 de este número. El vía crucis de Recoletos fue sin duda unos de los momentos más emotivos, proverbiales y prodigiosos de este semana grande madrileña.

Las polémicas, vanas…

En la JMJ de Madrid cobró un protagonismo excesivo las manifestaciones de grupos minoritarios pero radicales en contra de la Jornada, o más en concreto: en contra del Papa, y ello con el argumento falaz del elevado coste para los bolsillos de un país al borde de la quiebra, debido al «boato» que rodea sus actos. Sus mejores argumentos han sido los insultos, las mofas y los empujones a grupos de jóvenes participantes en la JMJ, todo ello con la mayor impunidad.

Las manifestaciones «anti-Papa» de los «indignados» de Madrid tuvieron un sello propio, una carga ideológica específica, fruto, en buena medida, no sólo del mal gusto y la falta de la más mínima noción de convivencia civilizada sino del ancestral y rancio anticlericalismo español, de la intolerancia frente al que no piensa como ellos. Por supuesto, estas manifestaciones han hecho un flaco favor al auténtico sentido de la laicidad.

Sobre estos temas, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, habló tanto en Roma, en las vísperas del viaje papal, y también ya en Madrid. El padre Lombardi minimizó la importancia de estas actitudes, calificándolas de «marginales» y recordando que también se habían dado en anteriores visitas apostólicas en otros países. Lombardi insistió en que la Santa Sede no estaba preocupada por ello.

También el portavoz vaticano insistió en varias ocasiones en que el Papa se encontraba «encantado e impresionado» por la tan calurosa y multitudinaria acogida en Madrid. Asimismo, el jesuita director de la Sala de Prensa de la Santa Sede puso en su lugar a algunas informaciones periodísticas surgidas tras el encuentro del Papa con Zapatero en la tarde del viernes 19 de agosto (ver página 18). Estas informaciones aseguraban la receptividad de la Santa Sede a proyectos gubernamentales sobre el proyecto del Valle de los Caídos. En realidad, la Santa Sede, en las personas del secretario de Estado y del sustituto de la Secretaría de Estado no hicieron más que escuchar a sus interlocutores y posponer cualquier toma en consideración del tema.

De lo que sí hablaron el Papa y el todavía presidente del Gobierno español fue de política internacional, en especial de la situación del Cuerno de África, Libia, Siria, Palestina, Noruega…

Un negocio para todos

Y es que además, según las últimas estimaciones oficiales, los ingresos que los cientos de miles de jóvenes participantes han dejado en Madrid (al margen de los otros lugares de España por los que han pasado) superan con creces unos gastos estimados en 50 millones de euros. La Cámara de Comercio de Madrid ha informado que la JMJ ha supuesto para su Comunidad (hoteles, restaurantes y transportes) unos ingresos próximos a los 200 millones de euros. Por otro lado, los gastos, en su mayor parte, han sido sufragados por los propios jóvenes, así como por particulares (un particular sufragó los miles de rosas blancas y amarillas del altar en Cuatro Vientos, llevadas desde Ecuador), instituciones y empresas patrocinadoras, que han compensado su aportación con la publicidad de la propia JMJ. Y ello sin olvidar la aportación de 30.000 voluntarios de todo el mundo, que han colaborado gratuitamente en el evento. Aparte de ello, no es de recibo protestar por los gastos en seguridad que corren por cuenta del gobierno de cada país al recibir a los Jefes de Estado (y el Papa lo es del Estado Vaticano) Y España no iba a ser menos. Aparte de ello, la Iglesia pone a disposición de los jóvenes su amplia infraestructura en colegios, asilos, centros parroquiales, y realiza colectas en las parroquias para que puedan acudir a las JMJ jóvenes con escasos recursos económicos, especialmente los llegados de Africa, Asia o América del Sur.

El discurso de El Escorial

Por vez primera, unas JMJ incluyen un encuentro del Papa con docentes universitarios, en este caso en un país en el que como España y otros de Occidente, la universidad estatal hace aguas en cuanto a tolerancia y foro abierto a todas las creencias, en especial el catolicismo. Todos recordamos, a este respecto, el desaire de la universidad romana de La Sapienza (otrora la universidad del Papa), cuando un grupo de 60 profesores intransigentes (de un total de 4.500 que constituyen el claustro universitario) se opuso a la intervención pública de Benedicto XVI, el 17 de enero de 2008, «en nombre de la laicidad y de la ciencia», consiguiendo sus propósitos.

El encuentro celebrado en la basílica de San Lorenzo del monasterio de El Escorial, el viernes 19, ante mil quinientos profesores jóvenes, entre ellos el ministro de Educación, Angel Gabilondo, ha significado un acto de desagravio a un hombre que dedicó gran parte de su vida a la docencia en varias universidades alemanas. El profesor Ratzinger ha alertado a los profesores sobre los peligros de una educación meramente utilitarista y pragmática, orientada exclusivamente a las necesidades del mercado, y semilla para abusos que pueden ir «desde una ciencia sin límites hasta el totalitarismo político», y ha vuelto a insistir sobre la meta que siempre ha debido caracterizar a la universidad: la formación de jóvenes no sólo en contenidos sino en la búsqueda de la verdad, búsqueda propia de la persona humana, unida al bien, asociada indisolublemente a la humildad («no podemos poseer la verdad del todo») y también a la libertad, como señaló el Papa, respondiendo a una pregunta que se le formuló durante el vuelo Roma-Madrid, el día anterior.

Y hablando de ciencia teológica, la teología española está de enhorabuena, tras el anuncio, en la catedral de la Almudena, de la próxima declaración de San Juan de Avila como doctor de la Iglesia universal, anuncio presentado los cinco mil seminaristas que asistieron a la misa que el Papa ofició en la catedral madrileña (ver páginas 19 y 39).

JMJ Río 2013

Al final de la misa concelebrada el domingo 21, en Cuatro Vientos, ante casi dos millones de personas, el Papa anunció la celebración de la próxima JMJ en Río de Janeiro.

«Me complace anunciar –manifestó el Papa– que la sede de la próxima JMJ en 2013 será en Río de Janeiro. Pidamos al Señor, ya desde este instante, que asista con su fuerza a cuantos han de ponerla en marcha y allane el camino a los jóvenes de todo el mundo para que puedan reunirse de nuevo con el Papa en esa bella ciudad brasileña». El anuncio fue aclamado por todos aunque llenó de alborozo especialmente a los 16.000 peregrinos brasileños desplazados a Madrid, que lo celebraron con zambas, cánticos acompañados de tambores y diversos instrumentos de percusión, y gritos tales como «El papa es carioca», o «Sí, sí, si, el Papa va a Brasil». El anuncio no por esperado fue menos emocionante. La sorpresa fue la elección del año. No será dentro de tres, sino de dos, ya que Brasil acogerá en 2014 el Campeonato Mundial de Fútbol y Río será la sede de los Juegos Olímpicos de 2016.

Momentos antes, durante la misa de clausura, el Obispo de Roma invitó a los jóvenes a ser capaces de «comunicar a los demás la alegría de vuestra fe» y a testimoniarla «en los más diversos ambientes, también allí donde hay rechazo e indiferencia». Junto a la satisfacción, el único lamento de no haber podido distribuir la comunión a los participantes, debido a que la tromba de agua del sábado noche echó a perder las formas eucarísticas preparadas para la misa del domingo.

Para el 2013, Benedicto XVI tendrá 86 años. No por ello le faltan ganas de estar en Río. Antes de despedirse, el obispo de Roma confió a los cientos de miles de jóvenes presentes en Cuatro Vientos el cometido de «llevar el conocimiento y el amor de Cristo por todo el mundo. El quiere que seáis sus apóstoles enel siglo XXI y los mensajeros de su alegría. ¡No lo defraudéis!».

La JMJ de Madrid ha reunido en la capital de España a unos dos millones de personas de 193 países, según estimaciones de los organizadores, a quienes no amilanó ni el calor ni el ventisquero de la noche del sábado., aliviados con los gorros, los botellines de agua y las mangueras de varios vehículos del servicio de bomberos. El equipo del Samur-Protección Civil atendió a 615 peregrinos durante la vigilia del sábado al domingo, en la larga espera en Cuatro Vientos. Mientras tanto, los servicios sanitarios de Madrid realizaron un total de 1.585 asistencias a peregrinos, la mayoría en Cuatro Vientos, a lo largo del sábado, y debido a las altas temperaturas reinantes, aunque no revistieron mayor gravedad.

El Papa dejó España contento y agradecido y dijo adiós a Madrid, cansado pero sonriente y satisfecho de la acogida tanto de los jóvenes como de las autoridades, en especial los Reyes de España. Para sus adentros, quizás repitiera lo que su predecesor, el beato Juan Pablo II decía de los jóvenes: «es mucho más lo que ellos me dan».

Miguel Ángel Agea y Jesús de las Heras

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