Nos llama, amigos

El valor de la memoria

Nuestro tiempo es un tiempo desmemoriado, la tradición suena a imposición del pasado, la herencia a carga, y miramos al pasado con cierto recelo. ¿Qué va a aportarnos el pasado a parte de malos recuerdos? Esa pregunta parece sobrevolar el aire en estos momentos de pandemia sin confinamiento (no nos engañemos, la pandemia no ha pasado)

Y es que no sé ustedes, pero tengo la sensación de que hemos olvidado muchas de las experiencias que hemos vivido estos meses atrás. La satisfacción personal vuelve a estar por encima de la salud de los demás, la aportación de las iniciativas de estos meses parece olvidada, es como si una vez más creyésemos que si algo no lo recordamos no habrá sucedido. Y por eso, una vez más dispuestos a caer en el mismo error.

Sin embargo, no podemos renunciar a nuestra memoria, ni a corto ni a largo plazo. Buena parte de lo que somos se debe a como integramos nuestros recuerdos y experiencias pasadas. Ahora, especialmente, debemos hacer memoria de lo que vivimos y pensamos durante los meses de confinamiento. Durante  aquel tiempo de silencio que supuestamente nos ayudó a pensar y que ahora parece que hemos olvidado.

Puede que las ansias de volver nos hayan hecho lanzarnos a la piscina sin demasiada reflexión, pero no debemos perder la oportunidad de aprender de lo vivido. Es momento de hacer memoria del sufrimiento y poner cada uno de nuestra parte para ser algo mejor de lo que éramos.

Javier Prieto
Seminarista de la Diócesis de Zamora
@Javi_PrietoP

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