Coronavirus

El testimonio agradecido de un cura en la guardia nocturna de un hospital de Bilbao

El presbítero de Bilbao Miguel Vera pertenece al grupo de sacerdotes que colaboran con el servicio religioso de los hospitales en Bizkaia haciendo las guardias nocturnas. Siguiendo con los testimonios que publica la diócesis estos días relacionados con la Pastoral de la Salud, Vera compartirnos una experiencia ocurrida la pasada semana:

“Una noche —comienza Vera alrededor de las 12, llamaron del Hospital y me pasaron con una enfermera. Ella me contó que ese mismo día, por la mañana, un señor afectado por el Covid le había preguntado si podía recibir la comunión. Ella le dijo que era imposible, pues los protocolos no lo permitían. Al llegar a casa por la noche, recordó a aquel paciente y su pregunta. Le daba pena y por eso llamaba: para preguntar si se podía hacer algo. Le dije que, como no podemos visitar a los enfermos de coronavirus, la atención se hace de otra manera: por teléfono cuando se puede o acompañando a las familias que lo solicitan. Me dio las gracias y me aseguró que al día siguiente hablaría con el paciente para decírselo”.

Después de colgar pensé una cosa. En estos días se oye con frecuencia que los pacientes del coronavirus están solos. Es verdad que no tienen a su familia y que eso es durísimo (también para la familia). Pero al menos no están del todo solos. Las personas que cuidan de ellos en los hospitales hacen lo que pueden. Ponen su saber, su dedicación, su entrega y también su cariño. Al menos esta enfermera que llamó estaba pensando en aquel paciente. Y seguro que como ella hay muchas personas de los servicios de los hospitales que trabajan todo el día y luego se van a casa llevando con ellos en el corazón a los enfermos. A ellos y ellas gracias, muchas gracias por velar por nuestros seres queridos”.

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