María Luisa Berzosa Fi, en la parroquia de los Jesuitas en La Ventilla
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«El Sínodo de la Amazonía tiene mucho en común con nosotros», María Luisa Berzosa

El Sínodo de la Amazonía sigue dando frutos, a través de quienes lo han vivido. María Luisa Berzosa, Hija de Jesús y consultora de la secretaría general del Sínodo, volvió a compartir su experiencia. Lo hizo ayer en el madrileño barrio de La Ventilla, en la parroquia de san Francisco Javier y san Luis Gonzaga, de los jesuitas. Sobre los temas tratados en el Sínodo, la religiosa destacó que «tienen mucho en común con nosotros». Por ejemplo, en asuntos como la escasez de vocaciones o la intercongregacionalidad. Y, cómo no, con la ecología integral.

Esta vez, el auditorio estaba compuesto por un grupo de personas, fieles habituales de la parroquia, que quisieron acercarse a la realidad sinodal. Lo hicieron a través de unos ojos privilegiados, ya que Berzosa ha vivido dos sínodos: el de la juventud, y este último del pasado mes de octubre. De las ideas que dejó a la reflexión, también destaca la necesidad de «no ser espectador, sino participar».

Explicó a los presentes el funcionamiento del Sínodo: participantes, secretarías, comisiones, modo de trabajo, presencia del Papa… elementos que muchas veces las personas no terminan de conocer, aunque se ven afectadas. Incluso aunque se trate un sínodo de una región que, sin embargo, «da luz a la Iglesia universal», aseguró Berzosa.

De manera más concreta ya sobre el resultado del pasado Sínodo, la religiosa destacó que la palabra clave es «conversión». También la necesidad de «una pastoral de presencia en vez de una pastoral de visita».

Mujer e Iglesia

Varios de los comentarios y de las preguntas fueron sobre la situación de la mujer en la Iglesia. «Se van dando pasos, pero aún queda por hacer. Creo que es imparable», opinó María Luisa Berzosa. «Hay que pensar que vamos caminando, y los obispos de la Amazonía, ven qué hacen las mujeres, y no son insensibles», añadió. No habló solo del debate omnipresente sobre el diaconado femenino, sino de la posibilidad de que haya mujeres con derecho a voto en los sínodos. «Los superiores mayores de congregaciones religiosas pueden votar, pero no las superioras», puso como ejemplo.

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