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El sentimiento separatista catalán a la luz de la historia

          En el siglo XI, el condado independiente de Barcelona absorbe, por ser el más poderoso y rico en la industria y el en comercio, una serie de condados pequeños en las tierras de la Marca catalana que comprendía las actuales cuatro provincias catalanas y parte del Reselló francés. En el siglo XI, Ramón Berenguer I, (1035-1076),  conde de Barcelona, codifica el derecho consuetudinario feudal catalán en sus famosos Usatges. En el siglo XII, Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, se casa con Petronila, hija del rey de Aragón, Ramiro II, el Monje, lo que da lugar a la unión del condado de Cataluña con el reino de Aragón bajo el nombre de Alfonso II.

         En el siglo XIII bajo el reinado de Jaime I, el Conquistador, rey de Aragón y Cataluña, se forman las Lleys del Consulat del Mar, se expande la lengua y las costumbres catalanas a Baleares y las fuerzas aragonesas catalanas conquistan Murcia Valencia. Florece la cultura catalana con Raimundo Lulio, místico mallorquín y Raimundo de Peñafor, sabio canonista, se fundan las Órdenes religiosas militares, tales como, la de la Merced y la de los Trinitarios  para redención de cautivos, y los mercaderes y los artesanos cultivan y desarrollan grandemente el comercio y la industria. Cataluña gozará de su mejor esplendor desde el reinado de Jaime I el Conquistador hasta la muerte del rey Martín I, en  1410,

         A la muerte del rey Martín I, sin hijos, las Cortes aragonesas, catalanas y valencianas eligen rey de Aragón, de Cataluña, y de Valencia a Fernando de Antequera, príncipe castellano, por influencia de Vicente Ferrer, santo y sabio religioso dominico. Le sucede su hijo, Alfonso V, quien conquista Nápoles y las islas de Sicilia, Córcega y Cerdeña. A su muerte, deja dichos reinos y dominios a su hermano Juan II, casado con Blanca, reina de Navarra, quien muere en 1479. Le sucede su hijo el rey Fernando II, casado con la reina Isabel de Castilla en 1469, quienes conquistan el reino moro de Granada en 1492. El rey Fernando II disputa al rey francés y hereda el reino  de Navarra  el año 1512.De este modo, se conforma la unidad política  del reino de España que hereda su nieto, Carlos I de España y V de Alemania, de la Casa de los Austrias.

 En el 1 de noviembre 1700, el rey Carlos II de España muere sin descendencia. Deja en testamento como heredero suyo al duque Felipe de Anjou, sobrino suyo, hijo de su hermana María Teresa casada con el rey Sol, Luis XIV, de Francia. Pero la reina viuda del rey Carlos II, Mariana de Noeburgo, de la casa de Austria, y Cataluña se oponen a dicho heredero francés y pretenden que reine en España, el archiduque de Carlos de la citada casa de Austria.

 Felipe de Anjou se convierte en rey de España con el nombre de Felipe V de Borbón, conforme al testamento real y con el apoyo de los políticos castellanos y franceses, representados por el cardenal Portocarrero y el por el rey de Francia respectivamente, en contra del Imperio de Austria y de Cataluña, lo que da lugar a guerra de Sucesión española, de nefastas consecuencias para España y para Cataluña.

 El rey Felipe V de España, con la ayuda de las tropas francesas, sitía militarmente la ciudad de Barcelona tomando casa por casa. Vence a sus patriotas defensores catalanes, en septiembre de 1714, en cuya  defensa se inmortaliza Rafael Casanova, “consseller en cap”, que figurará como símbolo de las libertades catalanas.  Cataluña tenía, entonces, una economía comercial, industrial y agrícola superior al resto de España.

 Suprime el Consejo de Ciento, la Generalidad y otras instituciones catalanas. Decreta la institución de la Nueva Planta en 1716, por la cual se instituye una Real Audiencia, presidida por un capitán general, dependiente del Consejo de Castilla, divide las provincias catalanas en corregimientos, al frente de las cuales pone a corregidores militares, prohíbe el uso de la lengua catalana en los Tribunales de Justicia y ordena el castellano como lenguaje oficial y única. Esta decisión real no fue sólo por venganza, sino que fue dada, sobre todo, para unificar España, como un reino único, semejante al francés.

          El Gobierno español de las Cortes de Cádiz y el rey Fernando VII completa la política seguida por Felipe V. Anulan su Código penal en 1822, el uso del catalán en las escuelas en 1825, su código de comercio en 1829, sus Tribunales de Justicia en 1834, su moneda en 1837 y su administración regional en 1845.Estas medidas políticas tomadas por los gobiernos de la monarquía del Estado español contra Cataluña generan mal estar en el pueblo catalán, dando lugar una mutua desconfianza entre nacionalistas catalanes y nacionalistas españoles.

En  1876, Francisco  Pi y Margal, presidente de la primera Republica española, influenciado por el romántico nacionalismo federal alemán, publica el libro, Nacionalidades, en el que propugna un Estado Federal para España por medio de pactos ante su unidad y su diversidad territorial. Pone como ejemplos, Estados Unidos de América, Alemania y Suiza. Sus escritos y su política federalista española tendrán grandes consecuencias en la creación del federalismo catalán.

   El día 14 de abril de 1931, Francisco Maciá que preside Ezquerra Republicana y que habían ganado las elecciones municipales españolas en Cataluña celebradas el 12 de dicho mes y año, proclama: “El Estado Catalán bajo el régimen de un República Catalana y demanda de los pueblos hermanos de España la libre colaboración de una confederación de los pueblos ibéricos para liberarlos de la monarquía borbónica”.

El 27 de dicho mes y año, Niceto Alcalá Zamora, presidente del Gobierno republicano provisional de España, Marcelino Domingo, ministro de Instrucción pública y Nicolau l Olwer, ministro de Economía, viajan a Barcelona para solucionar amistosamente dicha grave cuestión. Nicolau l Olwer, con su habilidad política y sus conocimientos históricos catalanes, propone a Francisco Maciá y a su partido sustituir el Estado Republicano Catalán independiente por la Generalitat catalana, institución de origen medieval, regida por un Estatuto, propuesta que aceptan.

El Gobierno Republicano provisional de España convoca elecciones generales para el 28 de junio de 1931, conforme a la Ley electoral de 1907, para que los diputados elegidos redacten la nueva Constitución de la Segunda Republica Española, y resuelvan la Cuestión catalana, entre otros asuntos. Celebradas dichas elecciones generales de España, Ezquerra Republicana obtiene 36 diputados en Cataluña , entre ellos, Francisco Maciá  por Lérida, Ventura Gassol, Luis Companys, José Dencás, José Tarradellas y Ramón Franco por Barcelona, Liga Regionalista 4, partido Socialista Catalán 4, Acción Catalana 2 y Federales 11.

 El 2 de agosto de 1931, el primer Estatuto de Cataluña  es plebiscitado y refrendado por una amplia mayoría del pueblo catalán. Corregido y adaptado a la Constitución del Estado de la Segunda República Española  por las Cortes Españolas es promulgado el 15 de septiembre de 1932. El Parlamento catalán se constituye conforme al mismo estatuto, y elige a Francisco Maciá, primer Presidente de la Generalitat, falleciendo el 25 de diciembre de 1933. Le sucede Luis Companys y Jover como Presidente de la Generalitat.

 El 6 de octubre de 1934, Luis Companys y Jover proclama: “El Estado Catalán de la República Federal Española en nombre del pueblo, del Parlamento y de gobierno que preside asumiendo todas las facultades de Poder en Cataluña”. Contaba con el apoyo de Manuel Azaña que se encontraba estos días en Barcelona, siendo Alejandro Lerroux, presidente del gobierno de la II República Española y apoyado por José María Gil Robles jefe de la CEDA. Ambos eran adversarios políticos del nacional federalismo y separatismo catalán,

En estas circunstancias, el general de división, Batet, que mandaba la guarnición de Cataluña,  declara la ley marcial en Barcelona, durante la noche del 6 al 7 de octubre de 1934, asedia y ataca  el palacio de la Generalitat, donde Companys y su gobierno se habían refugiado. Luis Companys se rinde y es detenido y condenado a treinta años de prisión. Terradellas y Decás consiguen huir por una alcantarilla. Manuel Azaña es confinado durante meses en un embarco de la Armada española por el gobierno de Alejandro Lerroux.

Para dar satisfacción a los partidos de izquierdas y de  derecha y a los sentimientos de los partidos nacionalistas y unitarios de la España nacional, la actual Constitución Española, de 29 de diciembre de 1978, establece: “La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado” (art.1, 2). “La Constitución se fundamenta en la unidad indisoluble unidad de la Nación española, patria común de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a las autonomías de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas” (Art. 2 ). Su título octavo organiza el territorio español en municipios, provincias y Comunidades autónomas, prohíbe la federación entre las mismas, estable las competencias del Estado y las de las nacionalidades y regiones españolas, de un modo ambiguo y libre, y manda que las  Comunidades autónomas sean regidas bajo Estatutos autonómicos.

El 25 de octubre de 1979, el Estatuto de Autonomía de Cataluña es aprobado en referendo catalán. El 22 de diciembre de 1979, las Cortes Españolas lo promulgan por la vía rápida del artículo 151 de la Constitución estableciendo a Cataluña como una de las nacionalidades españolas con unas amplias y generosas competencias exclusivas y compatibles con las del Estado Español, traspasadas con su correspondiente financiación y gestión personal, y entrado en vigor  el 17 de enero de 1980.

De nuevo, Artur Más, presidente de la Generalitat y apoyado por la Ezquerra Republica, pretende un nuevo plebiscito de la Comunidad Autónoma de Cataluña para se manifieste sobre la constitución de un Estado Catalán, que puede ser bien independiente, bien confederal o bien federal, respecto del Estado unitario de España.

Entiendo que este plebiscito catalán es anticonstitucional, porque, o bien habría que cambiar la actual Constitución española autorizándolo, o bien, necesitaría ser sometido a un referendo del todo el pueblo democrático español y aprobado por su mayoría, a propuesta del Congreso y del Senado.

No obstante, quiero recordar a los nacionalistas separatistas catalanes y a los unitarios nacionalistas españoles, las palabras que, el 27 de agosto de 1931, José Ortega y Gasset manifestó al diputado federalista, Arauz, que pedía se exprese el término de República Federal en él  primer artículo de la Constitución de la Segunda República : “El problema catalán no se puede resolver, solo se puede conllevar, porque frente a ese sentimiento de una Cataluña que no se siente española, existe otro sentimiento de  todos los demás  españoles que sienten a Cataluña como un ingrediente y un trozo esencial de España”. De este modo, consigue que dicho término federal no se introduzca  en la Constitución de la Segunda República.

 

José Barros Guede

A Coruña, 30 de diciembre del 2012

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José Barros Guede

José Barros Guede, sacerdote incardinado en la archidiócesis castrense de España. Fue coronel capellán. Licenciado en Teología y en Derecho Civil. Falleció el día 22-03-2016 en La Coruña a los 77 años.

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