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El Señor nos bendice con un nuevo sacerdote, por el obispo de Tarazona

Queridos hermanos y amigos:

Este sábado, día 29 de junio, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, nuestra diócesis de Tarazona vive un momento de gracia con la ordenación sacerdotal del diácono Ion Perea Itarte, en la Catedral de Tarazona. Demos gracia a Dios por este nuevo don que nos hace y pidamos por él al Señor para que, a lo largo de toda su vida, sepa responder con fidelidad y amor en este ministerio que ha recibido.

Ion Perea Itarte, natural de Pamplona, ha realizado en nuestro Seminario su formación teológica, del que ha sido alumno y donde obtuvo el bachillerato en teología al finalizar el curso 2010-2011. Durante los dos últimos cursos ha realizado los estudios de licenciatura en teología en Pamplona y ha colaborado como profesor de filosofía en el Estudio Teológico de la Inmaculada, en su condición de licenciado en filosofía, estudios que realizó antes de ingresar en el seminario.

Como decía el papa Francisco en su homilía con motivo de la ordenación sacerdotal de 12 diáconos de Roma, el pasado día 21 de abril, los que reciben el ministerio sacerdotal: son configurados en Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote,

Os invito a todos a elevar nuestra oración al Señor para que el ministerio que hoy comienza Ion y, a la vez, todos los sacerdotes de la diócesis, sean lo que el Papa pedía en la misma homilía para los sacerdotes: Conscientes de haber sido elegidos entre los hombres y constituidos en favor de ellos, para cuidar las cosas de Dios, ejerzan con alegría y caridad sincera la obra sacerdotal de Cristo, con el único anhelo de gustar a Dios y a no a ustedes mismos. Sean pastores, no funcionarios. Sean mediadores, no intermediarios. En fin, participando en la misión de Cristo, Cabeza y Pastor, en comunión filial con su obispo, comprométanse en unir a sus fieles en una única familia para conducirlos a Dios Padre por medio de Cristo en el Espíritu Santo. Tengan siempre ante sus ojos el ejemplo del Buen Pastor, que no ha venido para ser servido, sino para servir y para tratar de salvar lo que estaba perdido

A su vez debemos mantener nuestro compromiso diocesano por mantener el Seminario y que nuevas vocaciones vayan uniéndose a él con el deseo de formarse y discernir su llamada. Como tantas veces he repetido en el tiempo que llevo entre vosotros el Seminario y su Estudio Teológico es algo importante para mí; lo considero una de las mayores obligaciones que se me ha encomendado en el ministerio episcopal. Todos lo debemos considerar como algo muy nuestro, porque es necesario para la vida de la Diócesis y de la Iglesia Universal.

Os invito, pues, a que también cada de uno de vosotros -sacerdotes, religiosos, laicos- lo llevéis en el corazón; que ocupe un lugar en vuestras oraciones para sostenerlo espiritualmente; que los seminaristas sean conscientes que con ellos están tantas personas de la Diócesis que rezan por ellos, que piden por su vocación, que cada día los recuerdan. Esta oración desinteresada es un verdadero acto de amor a la Iglesia y, de forma misteriosa pero eficaz, una gran colaboración para que el Señor nos siga regalando con el don de los sacerdotes.

Junto a la oración pido también vuestra generosa colaboración económica para poder sostener esta obra del Seminario; aunque sea la pequeña aportación de la viuda del Evangelio, Dios siempre multiplica lo que damos desde nuestra pobreza.

Que ninguno nos sintamos ajenos a la misión que el Señor nos encomienda de orar y cuidar a nuestros seminaristas y pedir que el Señor nos bendiga con nuevas vocaciones.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

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