Opinión

El Salvador, San Ginés, petición de mano y villancico

 Juan Pablo Mañueco
1/             LA IGLESIA DEL SALVADOR, EN AGUAS VIVAS, GUADALAJARA                      

Buen Pastor,  Salvador que Arriaca salva
para la eternidad y la belleza,
pues que piedra -en mejor naturaleza-
da valor fuera y dentro a la roca alba.
Arriaca, que es la piedra, aquí, por pieza
a pieza, las teselas roja y malva
y oro y vidrio y granito al blanco enalba,
posando mano que en mosaico reza.
En escenas del agua endurecida
por la piedra, se forma la riqueza
de baldosa a baldosa revestida…
Cubre con pétrea delicadeza
en pleno barrio de Aguas Vivas fluida;
la obra de Rupnik roza ojos, cabeza
y, entre mosaicos, viaja hacia a otra vida.
2/  LA VELA DE LA IGLESIA DE SAN GINÉS, EN GUADALAJARA

 

Gota de una luz prendida
al pábilo de la vela,
hielo que ahora no hiela
apenas punto encendida.
Alba que amanece e hila
lumbre que había en la cera.
Gota de luz tan ligera
que un soplo la quebraría.
Ya no es la cera tan fría…
¡la luz ya se ha hecho viajera!
Blanco pino por encima
y por debajo azulada,
así reluce avivada
llama de luz que se anima.
Desde el alba de su cima
hasta el azul de debajo
se va formando un navajo
de cera líquida y clara
que hasta oleaje trazara
en la cera: bocabajo.
Es un barquito velero
de un solo pábilo en vela.
No corta el mar sino vuela,
de su cielo va frontero,
y abajo el blando sendero
del oleaje encerado
sobre un mar redondeado,
que se va volviendo fuego…
En esta llama navego
viéndola de lado a lado.
Y de repente el azul
compite ya con el blanco,
asciende azulino el flanco
que la cera en aguazul
va vistiéndola de tul
que se va desmoronando.
¡El mar ya se va quemando
y seco queda el cercado
sobre el que cera ha nadado!
¡Verso y cera… terminando!

 3/ PETICIÓN DE MANO UNIVERSAL

 

Joya de mi existir, aguamarina en mi vida,
alba de mi alegría que amanece en persona,
estrella matinal desde el cielo, a mí, caída,
amada dicha hermosa como la dulce aurora…,
por esposa te pido con esta palabra honda
que surge desde dentro del fondo de mi dicha.
Fui solamente un túnel hasta llegar tu boca.
Fui solamente un vaso sin agua hasta tu risa.
Seguro que no es ésta mi obra atinada y fina.
Seguro que no es ésta la de menores sombras.
Seguro que no es ésta la mejor poesía.
Pero sí es esta breve tonada temblorosa
mi petición de mano más pensada y escrita,
para pedirte en verso que aceptes ser mi esposa.
4/  Villancico/saeta en espejo del Niño hacia el Madero o el villancico más extraño del mundo

   
I. Villancico del Niño Jesús naciente
Es la noche y, en un portal sosegado,
un Niño nacido luce como el fuego,
hará hablar al mudo, hará ver al ciego.
Dará en Amor su pecho en él abrasado.
Será un buen pastor que pace su ganado,
elevará a su Padre por el Hombre el ruego
de darle la paz, el reposo y el sosiego
al corazón inquieto y desvelado.
Jesús del nacimiento, amor amado…
Niño grosezuelo, rosa y risueño
que vienes a quedarte a nuestro lado.
Qué gloriosa ventura y qué risueño
destino el que nos traes en ti anunciado:
¡el cielo vienes a traernos en tu sueño!
 II. …Y saeta de Jesús culminando su amor humanamente
Y si después aún veis hacia el madero
subir peldaños, acres, a una cruz,
a quien fue antes Niño rosa primero..
ved que porta en sus manos una luz
que es de amor y que crece en verdadero
brote encarnado en carne al contraluz
por decirte así: aquí estoy, de perdón
y de eterna esperanza mensajero
soy, subido hasta arriba del madero
a llegarte al fondo del corazón.
Soy el Jesús no muerto, sí viajero
a librarte en la cruz de mi pasión
y antes de ir de Vida a otra región
te digo que muero porque te quiero
y que es en esta cruz y este madero
donde el Niño aquel cumple su misión
y, en Hombre convertido, da el corazón
a quien le oye decirle: “yo te quiero…,
por ti y tu vida es por quien de amor muero”.
 Juan Pablo Mañueco
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