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El sacramento de la confirmación, por Eusebio Hernández Sola, obispo de Tarazona

El sacramento de la confirmación, por Eusebio Hernández Sola, obispo de Tarazona

 Queridos hermanos y amigos: En estos días en los que finalizamos el año escolar quiero dirigir esta carta a aquellos que a lo largo del mismo habéis recibido o recibiréis pronto el sacramento de la Confirmación. Administrar la Confirmación es uno de los sacramentos que se reserva al obispo, aunque en algunos casos éste pueda autorizar a otros sacerdotes para que en su nombre lo administren.

Las parroquias hacen con mucha ilusión un gran esfuerzo para poder preparaos convenientemente antes de ser confirmados.

Las experiencias de estos años de preparación son distintas en cada comunidad; a veces las parroquias organizan muchos encuentros con vosotros a lo largo de las catequesis, encuentros de oración, excursiones o peregrinaciones, misas. Otras veces las parroquias son más sencillas y con pocos jóvenes y la catequesis se hace bien, pero sin tantas actividades, aunque la entrega y le generosidad de los catequistas es la misma.

Vuestros padres también han apoyados vuestra decisión de confirmaros.

 

Han sido, pues, muchas las personas que a lo largo de vuestra vida se ha preocupado por vuestra educación humana: vuestros padres, los catequistas, los profesores, los sacerdotes. Constatando este hecho creo que es importante que os hagáis esta reflexión: si tantas personas toman tanto interés en transmitiros la fe, en preocuparse por formaros cristianamente, en que recibáis los sacramentos, quiere decir que la fe es algo importante.

 

Recuerdo que una joven que había recibido la confirmación me escribió una carta en la que me decía que su vida había estado repleta de diferentes experiencias y sabía que Dios había estado siempre con ella, ayudándole en los malos momentos y celebrando los buenos. Y por ello había decidido confirmarse y seguir siendo una discípula suya.

 

Y en esto es en lo que quisiera insistiros hoy. Vivir la fe y ser cristiano es algo que nos ayuda en la vida, algo que nos da fuerzas, lo que nos hace ser más humanos. La fe no nos libra de ninguna de las dificultades de la vida, pero nos da la fuerza para saberlas superar.

 

Jesús nos lo dice de una manera sencilla en una parábola que seguramente conocéis, me refiero a la de la casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena (Mateo 7, 21-29). Las dos casas son construidas con toda habilidad, es decir bien, las dos van a pasar por las mismas dificultades: cae la lluvia, se salen los ríos, soplan los vientos y descargan contra las casas. La que fue edificada sobre la arena, se hunde, la edificada sobre la roca resiste.

 

El texto que os he comentado en definitiva nos dice que la vida humana siempre ha de pasar por dificultades y que el éxito en ella lo da el  material sobre el  que lo hayamos edificado. Si después de recibir el sacramento de la Confirmación seguís cultivando vuestra fe y edificando vuestra vida sobre esa roca, podéis estar seguros que la fe os ayudará en todos los momentos de la vida.

La Confirmación ha sido para vosotros como un nuevo Pentecostés. El Espíritu Santo ha descendido sobre vosotros y has transmitido sus dones para que seáis sus testigos.

 

Animaos, pues, a vivir vuestra fe en la Iglesia, colaborad con ella, seguid vuestra formación. Enhorabuena por vuestra valentía en el seguimiento de Jesús. Él no os defraudará y os hará felices.

 

Con todo afecto os saludo, bendigo y rezo por vosotros.

 

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona



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