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El sacerdote de Valencia José Bonet donó sangre para el actual Papa

El sacerdote de Valencia José Bonet donó sangre para el actual Papa

El sacerdote valenciano monseñor José Bonet Alcón, de 82 años de edad, que estudió con el Papa Francisco en el seminario en Argentina y le donó sangre cuando Jorge Mario Bergoglio fue operado de una grave dolencia en el pulmón, ha destacado del Pontífice su “sensibilidad” y “caridad” con los necesitados, además de ser “ejemplar en el sufrimiento, sereno y paciente”.

Así lo asegura Bonet, presidente del Tribunal Nacional de Apelación y Segunda Instancia de la Conferencia Episcopal Argentina, en una entrevista en el periódico diocesano “Paraula”, en la que señala que desde entonces mantiene una gran amistad con el Papa Francisco.

Monseñor José Bonet Alcón nació en Valencia el 19 de noviembre de 1930, estudió en el colegio del Sagrado Corazón de los Hermanos Maristas y hasta los 23 años, cuando alcanzó el título de abogado tras licenciarse por la Universidad de Valencia, perteneció a la parroquia de Santo Tomás Apóstol y San Felipe Neri. Fue entonces cuando se desplazó a Argentina, con una beca del Instituto de Cultura Hispánica, y un año después de su llegada sintió “la llamada de Dios a ser sacerdote en Argentina” durante “una breve persecución religiosa en 1955” en la que conoció a “un sacerdote sabio y santo, el hoy siervo de Dios Luis María Etcheverry Boneo”. Así, fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre 1964, en Buenos Aires.

Bonet, nacido y criado en Valencia, y Bergoglio fueron compañeros del mismo curso en el seminario de la archidiócesis de Buenos Aires durante unos meses, antes de que el actual Pontífice ingresara en la Compañía de Jesús. El sacerdote le recuerda entonces “como un alumno ejemplar, siempre humilde, caritativo, piadoso, estudioso y tratando de pasar desapercibido, muy armónico en todos los aspectos de su persona y digno de ser admirado e imitado”.

Según relata, en aquellos años él y otro seminarista, José Barbich, donaron sangre al joven Bergoglio con una transfusión “en el llamado Hospital Sirio Libanés, muy cercano al seminario” cuando el hoy Papa Francisco sufrió una grave afección pulmonar. “Lo visitábamos en los ratos libres y pasábamos parte del día con él e incluso a veces nos quedábamos a dormir en el hospital”, ha comentado.

“Me pareció también ejemplar en el sufrimiento, sereno y paciente, y con un gran sentido de la gratitud”, ha agregado Bonet, quien considera que al darle sangre el “beneficiado” fue él.

Entre otras cualidades del Papa, subraya la “sensibilidad tan exquisita con respecto a sus hijos espirituales” además de “una gran humildad, una gran caridad con las personas necesitadas, un gran celo apostólico y una gran devoción a la eucaristía y a la virgen”.

En marzo de 2001 José Bonet asistió en Roma a la beatificación en la plaza de San Pedro del Vaticano por el papa Juan Pablo II, de los 233 mártires valencianos de la persecución religiosa de 1936., entre los que se encontraba su tío, Vicente María Izquierdo Alcón, que salvó la imagen de la patrona de Valencia, la Virgen de los Desam-parados, durante el asalto e incendio de su Basílica. Al regresar a Buenos Aires le contó la vida de su tío beato al cardenal Bergoglio, que “quedó admirado”. De hecho, “muchas veces el cardenal Bergoglio, al despedirse tras nuestras conversaciones, me decía `no olvides que tienes un tío beato y mártir´”.

Por Antonio DIAZ TORTAJADA
Sacerdote-periodista



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