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El sacerdote de Cartagena Pablo Jareño pide ayuda tras el huracán en Honduras

El sacerdote Pablo Jareño, de la diócesis de Cartagena, párroco de Santa Rita de Cascia, en la diócesis de Trujillo (ubicada en el departamento de Colón, al norte de Honduras) pide ayuda para paliar esta situación n la que miles de familias lo han perdido todo tras el paso del huracán Eta. El viento y las fuertes lluvias, que avivaron la crecida de ríos y afluentes, provocaron graves daños en infraestructuras, con el corte de electricidad y agua potable, la destrucción de puentes y caminos, y la inundación de miles de hogares. Como indica la delegada de Medios de Comunicación de Cartagena, María de León, «las personas que vivían cerca de ríos y quebradas (afluentes) tuvieron que ser evacuadas, porque el agua y el lodo –que llegó a alcanzar los dos metros– lo anegaron todo». Además, indica que desde el primer momento, «la parroquia de Santa Rita de Cascia abrió sus puertas para amparar a los afectados. Pablo Jareño le explicó directamente que habían acogido «a 98 personas dentro de los salones parroquiales para que tuviesen un lugar seguro en el que estar, posteriormente la gente se volcó en darnos la comida necesaria para ellos y ropa para que pudiesen cambiarse», explica Jareño. El resto de iglesias, diseminadas por diferentes aldeas, que dependen de la parroquia, también fueron lugar de refugio, al igual que en el resto de la diócesis».

Desde la Iglesia local solicitan ayuda para poder proveer a las familias de lo indispensable para vivir. Lo primero, según explica Jareño, es dar alimento y ropa; después, facilitar lo necesario para que conserven y cocinen los alimentos; y también se necesitan colchones, agotados en las tiendas. «Nuestro gran reto sería establecer un plan de vivienda social para las personas que se asientan cerca de los ríos por ausencia de recursos, porque son las zonas más inestables. Una ayuda canalizada desde la Iglesia para los pobres, para que no se especule posteriormente».

El sacerdote explica que la mitad de la población hondureña vive en el umbral de la pobreza y un 20 % está en situación de miseria. Una realidad económica que se ha agravado por la pandemia por coronavirus. «Los pobres, que están en la situación más delicada, son los que luego sufren de forma más aguda estos desastres naturales», destaca el sacerdote, quien, señala además que este ha sido «un daño evitable, porque hay posibilidad de ponerle alternativa».

Las personas que quieran realizar un donativo económico podrán hacer una transferencia bancaria a la Diócesis de Trujillo de tres maneras:
– Cuenta en dólares: Banco Intermediario Citibank (111 Wall Street, New York, N.Y. 10043) Abba 021000089. Swift Citius33
– Banco beneficiario: Banco de Occidente S.A., Boulevard Centro América, Tegucigalpa, M.D.C. Honduras. Cuenta: 36264462. Swift Bocchnte
– Crédito final: Cuenta Habiente Iglesia Católica Diócesis de Trujillo. Número de cuenta: 22-906-000446-1

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