Blog del exdirector Jesús de las Heras

El Rosario, oración del corazón del cristiano

El Rosario, oración del corazón del cristiano

El sábado 7 de octubre es la fiesta de la Virgen del Rosario y todo el mes de octubre la Iglesia lo dedica a esta hermosa y fecunda oración

Jesús de las Heras MuelaEl sábado 7 de octubre, es la festividad de la Virgen del Rosario. Fue  raíz de la victoria cristiana en la batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571). Era Papa el dominio san Pío V, quien había pedido a la cristiandad el rezo del Rosario por este motivo (estaba en juego la invasión musulmana de Europa); y fue san Pío V quien institucionaliza para toda la Iglesia la festividad del Rosario, en acción de gracias por esta victoria, de modo que la fiesta era conocida indistintamente como la Virgen del Rosario o la Virgen de la Victoria hasta que dos años más tarde, en 1573, su sucesor, el Papa Gregorio XV, estableció como nombre definitivo de la festividad el de Virgen del Rosario.

Con anterioridad, en el año 1569 también Pío V prescribió y recomendó a todos los fieles católicos el rezo del Rosario tal cual como se reza hoy: con sus Padrenuestros, Avemarías y Gloria. En ese mismo año de 1569, el Papa Pío V con una carta o encíclica dirigida a todos los cristianos del mundo recomienda rezar el Rosario de la manera como se reza ahora. Con esto quedaba consagrada esta devoción como algo “muy propio de los buenos católicos”.

En toda la Iglesia prendió pronto el culto entusiasta a la Virgen del Rosario y el ejercicio del rezo del Rosario. La Cofradía de la Virgen del Rosario ha sido, en la historia de toda la Iglesia  una de las más comunes.

Oración de la Iglesia desde al menos el siglo VII

               La frase en evangelio de san Lucas «Dios te salve, María» (el saludo del arcángel Gabriel a la Virgen María, en la escena de la Anunciación) ya se encontraba en el Misal Romano desde el año 650, como oración o antífona en la Misa del Cuarto Domingo de Adviento.

Con posterioridad, a finales del siglo X, el obispo de Iria Flavia, la actual Santiago de Compostela, san Pedro de Mezonzo, compone, presumiblemente, el rezo de la «Salve, Regina», otra de las oraciones marianas más populares y hermosas y que posteriormente se incluiría como la plegaria conclusiva del rezo del Rosario.

Desde el año 1100 al 1200 ya el rezo del «Dios te salve, María» es muy frecuente en varios países y muchas personas que no pueden rezar los 150 salmos (o sea, el Salterio), oración propia de sacerdotes y de consagrados y personas que sabían leer, tratan de reemplazarlos diciendo 150 veces esta oración mariana. De ahí, que el Papa san Juan XXIII definiera el Rosario como “el breviario del pueblo fiel”. Y de ahí, que el Catecismo de la Iglesia Católica de 1992, en su número 2678, se refiera al Rosario con estas palabras: “La piedad medieval de Occidente desarrolló la práctica del Rosario en sustitución popular de la Liturgia de las Horas”.

Del final del Medievo data la representación más antigua de esta adoración: en un tríptico del siglo XV aparece la Virgen con el niño, que tiene en sus manos un Rosario. Algunos Ángeles coronan de rosas a la Virgen mientras santo Domingo de Guzmán y san Pedro Mártir sostienen su manto protector sobre los fieles. Esta representación se encuentra en la catedral de Colonia (Alemania).

El nombre y la forma del Rosario

Para poder llevar mejor la cuenta de las oraciones, hacían nudos en una cuerda o ensartaban en ella pequeñas pepitas. Después el nombre que se le dio fue el de Santo Rosario. La palabra Rosario significa colección de Rosas; la rosa ha sido siempre un regalo muy estimado para ofrecer especialmente a las mujeres, y la Iglesia ha creído que a nuestra madre del cielo le ofrecemos una verdadera “colección de rosas espirituales” muy agradables para ella, al rezarle 50 veces el Ave María, la oración que el arcángel Gabriel, santa Isabel (la prima e María) y la Iglesia católica antigua, compusieron en su honor.

El Rosario es una verdadera colección de “rosas de alabanzas” que obsequiamos a la más bondadosa de todas las madres, a la más bendecida de todas las mujeres y a la más gloriosa de todas las reinas.

El Rosario se compone de cincuenta y nueve pepitas o cuentas repartidas así: cinco grupos de diez cuentas cada uno para ir contando las 10 Avemarías de cada misterio y entre una decena y otra una cuenta para rezar el Padre Nuestro que va al principio de cada Misterio; finalmente 5 cuentas al principio desde el crucifijo hasta donde empiezan las decenas. Estas cuentas son en honor de las cinco llagas de Cristo, o de los cinco misterios que se van a meditar.

Santo Domingo de Guzmán

Se suele considerar a santo Domingo de Guzmán, religioso burgalés natural de Caleruega, fundador de la Orden de Predicaciones en el siglo XIII, como el autor o el inventor del rezo del santo Rosario, en torno a 1205-1208, como expresión de su amor a la Virgen María y  por inspiración de Ella.

Nos consta que este gran santo solía intercalar series de avemarías en la meditación de los misterios de la vida de Cristo. En su siglo, el siglo XIII, se fijó el número de avemarías –tres bloques de cincuenta, esto es, ciento cincuenta- en evocación de los 150 salmos. Su nombre –rosario- significa rosal, ramo de rosas, que se ofrendan a Santa María la Virgen.

Sea o no sea Santo Domingo el creador del rezo del Rosario, y aunque en tiempo de este santo todavía no se rezaba el Rosario completo como se reza ahora, lo cierto es que él y sus misioneros –los frailes de la Orden de Predicadores, fundados por él y llamados inicialmente los frailes de la Virgen- recomendaron mucho a las personas el repetirle frecuentemente a la Santísima. Virgen el «Dios te salve, María» y el pensar en los Misterios de la Vida, Pasión y Resurrección de Nuestro Señor.

Ya en el año 1483 se ha extendido en algunos países la costumbre de añadir el «Santa María Madre de Dios», al «Dios te salve, María», pero todavía no era praxis general en ese tiempo rezar el Avemaría completa.

El mes del Rosario, Lourdes y Fátima

Uno de los Papas que más destacó en su devoción por el Rosario fue León XIII (1878-1903), quien en doce encíclicas y en otros veintidós documentos pontificios recomienda a los fieles el rezo del Rosario. Es llamado el «Papa del Rosario». Él fue quien consagró el mes de octubre al rezo del Rosario.

En Lourdes (Francia), en 1858, la Virgen María se aparecería en dieciocho ocasiones ante Santa Bernardette Soubirous, llamándola al rezo y a la difusión del Rosario. En las apariciones de Fátima (Portugal), en 1917, la Virgen volvería a aparecerse con el Rosario en sus manos y se presentaría como la Virgen del Rosario. A los tres niños, testigos de estos hechos, los santos Jacinto Francisca, y la sierva de Dios sor Lucía, les recomendó el rezo y su divulgación a favor de la salvación del mundo.

Unos de los apóstoles contemporáneos más destacados contemporáneos de la promoción del rezo del rosario en el corazón del siglo XX fue el norteamericano padre Patrick Peyton, quien afirmaba que «la familia que reza unida el rosario permanece unida». Realizó numerosas  campañas de difusión del Rosario y editó unas películas sobre los misterios del Rosario, que se emitieron en el mundo entero.

«El rosario es mi oración preferida»

Ha entrado ya en los anales de las páginas de la historia del Rosario el Papa san Juan Pablo II (1978-2005). Poco después de su elección pontificia, el 16 de octubre de 1978, en el corazón del mes de rosario, el Papa Wojtyla afirmó que «el rosario es mi oración preferida». Y fueron numerosas las imágenes y los testimonios de Juan Pablo II rezando el Rosario.

Pero, si lo anterior fuera insuficiente para entrar en la historia del Rosario, el Papa Juan Pablo II dedicada el año 2002-2003 (de octubre a octubre) al Rosario, escribe la bellísima carta apostólica «El Rosario de la Virgen María» (“Rosarium Virginis Mariae”) y crea cinco nuevos misterios, los misterios de la luz o luminosos o de la vida pública del Señor, situando rezo semanal para los jueves, reordenando la distribución semanal de los otros misterios: gozosos, los lunes y los sábados; dolorosos, los martes y los viernes; gloriosos, los miércoles y los domingos; y luminosos, los jueves.

Benedicto XVI y Francisco

En las palabras previas al rezo del ángelus del domingo 1 de octubre de 2006, el  Papa Benedicto XVI enriqueció las frases y definiciones del Rosario con el siguiente y bien hermoso texto:»… Es como si cada año Nuestra Señora nos invitara a redescubrir la belleza de esta oración tan sencilla y tan profunda. El amado Juan Pablo II fue un gran apóstol del Rosario: le recordemos arrodillado con la corona entre las manos, inmerso en la contemplación de Cristo, como él mismo invitó a hacer con la carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae». El rosario es oración contemplativa y cristocéntrica, inseparable de la meditación de la Sagrada Escritura. Es la oración del cristiano que avanza en la peregrinación de la fe, en el seguimiento de Jesús precedido por María. Desearía invitaros, queridos hermanos y hermanas, a rezar el rosario durante este mes en familia, en las comunidades y en las parroquias por las intenciones del Papa, por la misión de la Iglesia y por la paz del mundo».

Es también muy frecuente ver al Papa actual, a Francisco, rezando el Rosario (diariamente suele rezar tres rosarios). He aquí dos frases suyas al respecto: “El Rosario es un instrumento potente que trae paz a nuestros corazones, a la Iglesia y al mundo” y “Sería hermoso si se rezase juntos en familia, con los amigos, en la parroquia, el santo rosario”

Y he aquí tres mensajes en Twitter del Papa Francisco sobre el Rosario: “Sería hermoso recitar juntos, en familia, el Santo Rosario. La oración fortalece la vida familiar” (3-5-2013);  “El mes de mayo, dedicado a la Virgen María, es un momento oportuno para comenzar a rezar el Rosario todos los días” (17-5-2014); “El Rosario es la oración que acompaña siempre mi vida; también es la oración de los sencillos y de los santos… es la oración de mi corazón” (7-10-2016).

 

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