Opinión

El Rey con los obispos, por Fidel García Martínez

El Rey con los obispos, por Fidel García Martínez

En estos momentos dominados por la demagogia y el populismo de los políticos que quieren cercenar el derecho de la Iglesia Católica a tener presencia pública e incluso a tener protagonismo social, es muy necesario resaltar y alabar el extraordinario discurso de SM El Rey Felipe VI en la se sede de La conferencia Episcopal., a donde ha sido invitado por su presidente el cardenal Blázquez con motivo de los 50 años de su fundación.

El discurso SM ha sido impecable en el fondo y en la forma. Dentro de una visión perfectamente constitucional que proclama la aconfesionalidad del Estado Español, pero defendiendo el principio de cooperación con las confesiones religiosas y en particular con la Iglesia Católica, art. 16. El Rey ha resaltado la intensa labor de la Iglesia Católica no sólo hacia dentro predicar el evangelio y educar a los fieles en la fe mediante la catequesis y la predicación, sino también hacia fuera, con la sociedad en general en un momento de pluralismo. El Rey reconoció expresamente la independencia de la Iglesia del poder político siempre cambiante. Para el Rey la cooperación Iglesia y Estado aconfesional es la piedra angular sobre el que descansa el derecho fundamental de la libertad religiosa, modelo sancionado por la Constitución. Ha resaltado el Rey cómo el trabajo de la Conferencia Episcopal durante estos 50 años no se ha circunscrito al modelo de relación Iglesia, Estado, sino que ha tenido un profunda dimensión social, la Iglesia está presente de forma activa y muy participativa en la sociedad española con numerosos instituciones (Cáritas, Manos Unidas etc..). Con sus voluntarios está siempre con los más marginados y excluidos sociales, incluso según ha reconocido el Rey ha aumentado un 70% los centros asistenciales en los tiempos de dura crisis económica que tanto descartes esté produciendo, según las terminología del Papa Francisco.

La iglesia, ha afirmado Felipe VI, siempre ha defendido su independencia del poder civil, y el derecho a la libertad religiosa de todos los ciudadanos. Desde el diálogo con los poderes público ha cumplido con el principio de cooperación que se ha convertido en herramienta necesaria para que el derecho fundamental de la libertad religiosa, que entronca directamente con la dignidad de la persona, sea una realidad.

Ha concluido su extraordinaria intervención afirmando que el futuro se puede mirar con esperanza pues la Conferencia Episcopal nunca ha renunciado al diálogo con la sociedad y los poderes públicos reconocen el papel del pluralismo y el de la Iglesia Católica. El Rey ha concluido su magnífico discurso -que debería ser de lectura obligatoria en el Parlamento Español para evitar tanto ridículo esperpéntico-deseando un Adviento fructífero para celebrar dignamente la Navidad Cristiana.

Fidel García Martínez, Catedrático Lengua Literatura Doctor Filología Románica.

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