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El prior general de los Agustinos Recoletos invita a vivir la pobreza y estar cercanos a ella

La pobreza es uno de los puntos fundamentales de la vida religiosa, y en especial del carisma agustino recoleto. Fue uno de los motivos que suscitaron a los religiosos agustinos a vivir su vocación con más radicalidad en 1588 y que hoy sigue siendo un modelo de vida atractivo para muchos jóvenes. Por ello, el prior general de la Orden de Agustinos Recoletos, Miguel Miró, ha escrito un extenso documento titulado Vivir la pobreza: gracia y reto. “Felices vosotros, los pobres, porque el Reino de Dios os pertenece” (Lc 6,30), y que ha sido publicado con motivo de la festividad de Santo Tomás de Villanueva el sábado 10 de octubre. El objetivo del escrito es señalar unos criterios que orienten a los religiosos a vivir su pobreza y estar cercanos a las pobrezas de la sociedad.

El documento consta de seis capítulos en los que plantea la pobreza como estilo de vida, la entrega de los religiosos agustinos recoletos a la pobreza y numerosas indicaciones y orientaciones para que la pobreza sea, como planteó San Agustín, el núcleo sobre el que gire todo el proyecto de un religioso agustino recoleto. Para ello, Miró ha tomado como referencia el magisterio y las enseñanzas del Papa Francisco, así como el testimonio de vida de San Agustín y la Forma de Vivir de los religiosos agustinos recoletos. «Vivir la pobreza: gracia y reto» responde a la encomienda que el 55º capítulo general de la Orden, celebrado en 2016, realizó al prior general: «Elaborar un documento sobre el consejo evangélico de pobreza y el modo de vivirlo hoy». Se sitúa cercano a la nueva encíclica del Papa Francisco y a la invitación que le hizo a los Agustinos Recoletos de ser «creadores de comunión».

Un camino de felicidad y autenticidad

Miguel Miró indica en el documento que la pobreza no es para los Agustinos Recoletos una mera cuestión social o simplemente un asunto de carácter económico. Para los religiosos agustinos recoletos, la pobreza está arraigada en su propio ser, motivada por la caridad, y suscita en el corazón la esperanza del Reino de Dios. «La pobreza es una dimensión de nuestra forma de ser que marca nuestra vida y misión». En este sentido, asegura que el documento está dirigido a toda la familia agustina recoleta: religiosos, religiosas, laicos y jóvenes.

Con su escrito, el prior general pretende que los religiosos encuentren en la pobreza un camino de felicidad y autenticidad. Vivir según esta opción trae consigo felicidad en la entrega por los demás y la victoria ante la codicia. En este sentido, afirma que vivir la pobreza con alegría es la piedra de toque de la espiritualidad agustina recoleta y de la propia misión evangelizadora de la Orden. Para vivir esto voto de la vida religiosa es necesario oración y discernimiento, sobriedad y sacrificio, sencillez y humildad de corazón, cercanía y solidaridad con los pobres.

Para las comunidades, Miró invita a que la comunión de bienes, la sencillez de vida, la corresponsabilidad, la solidaridad y el empeño en tener un proyecto común ayuden a los religiosos a crecer humana y espiritualmente. Asimismo, también menciona la problemática del medioambiente. Y es que, como dice, la degradación de la Tierra tiene consecuencias irreparables sobre todo para los más pobres. Es por eso que pide cuidar la Casa Común para así cuidar a los más necesitados. Por todo ello, el prior general asegura que vivir la pobreza es un reto que requiere cambio de mentalidad y actitud, para lo cual se necesita una conversión integral.

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