El cardenal Parolin y el primer ministro kosovar Abdullah Hoti, en el Vaticano.
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El presidente de Kosovo, arrestado y conducido al Tribunal de La Haya por crímenes de guerra

El presidente de Kosovo, Hashin Thaci, presentó ayer jueves 5 de noviembre su renuncia al cargo y fue conducido a prisión, a la espera de ser juzgado en el Tribunal Especial de La Haya por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos presuntamente durante la guerra con Serbia (1998-1999). «No compareceré ante el tribunal como Presidente y hoy renuncio para proteger la integridad del Estado», dijo el ya exmandatario en rueda de prensa celebrada en Pristina, la capital.

Exdirigente del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), Thaci llevaba como presidente desde 2016. Antes había sido primer ministro durante tres mandatos. En el pasado ya había sido acusado pues se sospechaba que controlaba el tráfico de armas, drogas y órganos humanos en Europa del Este, pero las denuncias no habían llegado a juicio. Ahora, los fiscales de La Haya presentan contra él diez cargos, entre los que figuran los de asesinato, secuestro, persecución y tortura.

Visita del primer ministro Hoti al Vaticano

La renuncia de Thaci se ha producido horas después de que el primer ministro, Abdullah Hoti, visitase el Vaticano para entrevistase con el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin. El comunicado difundido tras el encuentro por el gobierno kosovar señala que el primer ministro informó a la Santa Sede del progreso del diálogo con Serbia y de la situación de los serbios que viven en ese territorio. Entre los temas abordados, además, los de la libre circulación de ciudadanos, bienes, servicios y capitales, y de la lucha contra el crimen organizado y la corrupción. Hoti habría pedido la ayuda de la Iglesia católica para que la UE trate a Kosovo como «un igual de iguales».

La república balcánica, de 11.000 kilómetros cuadrados y 1,8 millones de habitantes (la mayoría de etnia albanesa y religión musulmana), se proclamó independiente en 2008, pero ni Serbia, de la que formaba parte, ni otros cinco países europeos —entre ellos España— han reconocido su soberanía, aceptada hasta ahora por unos 90 de los 193 países que integran la ONU.

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