Coronavirus Internacional

El patriarca Sako: «Que el Señor proteja a Irak y al mundo entero»

En los días previos a la Pascua, los cristianos «no pueden celebrar los diversos momentos litúrgicos» debido a la crisis pandémica que está arrasando el mundo, pero «continúan rezando en sus hogares» y en ellos «está viva la esperanza de que habrá un “paso de la oscuridad a la luz, de la fragilidad a la fuerza, de la enfermedad a la curación”». Así lo escribe el patriarca caldeo Louis Raphael Sako en un mensaje publicado en vista de la inminente Pascua que ha recogido Agencia Fides. «En este momento, que ve las celebraciones de Pascua marcadas por el flagelo de la crisis pandémica —afirma el cardenal iraquí—. Todos deben analizar su propio comportamiento: nuestro sentido de la moral vacila, traspasa los comportamientos marcados por la corrupción, el anhelo de dinero público, violencia, amenazas, asesinatos, invasiones, divorcios, abortos… hemos alejado a Dios de nuestro mundo, “usándolo” como instrumento para nuestros comportamientos indignos», continúa el Patriarca, y agrega que incluso en las circunstancias actuales se puede suplicar la plena conversión y «regresar a Dios, a los principios de nuestra fe, a la espiritualidad y a nuestra verdadera moral».

Los muchos males que afligen el presente —señala el Primado de la Iglesia caldea— también ponen en tela de juicio la responsabilidad y la autocrítica deseable de quienes ejercen el poder: «La infección por coronavirus, las guerras, los conflictos en múltiples países con miles de muertos y heridos, los millones de desplazados internos, las infraestructuras destruidas», repite el patriarca Sako «deben ser para los líderes políticos del mundo, momentos de reflexiona para ayudarlos a revisar sus estrategias políticas, corregirlas y proporcionar respuestas concretas que respeten la vida en cada una de sus formas y el medio ambiente, luchando contra la contaminación, el cambio climático y cesando la producción de armas que generan muerte».

El patriarca, refiriéndose a la Encíclica Laudato Sí sobre el cuidado de la Casa Común, recuerda la urgencia de un «Plan global para construir una sociedad más pacífica y próspera», y concluye con el deseo «de una Pascua santa y un recuperación inminente de la infección por coronavirus», y con una oración: «Que el Señor protegerá a Irak y al mundo entero».

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