Santa Sede

El Papa: «Vivimos para realizar el sueño de Dios, para amar»

El Papa Francisco ha asegurado durante la homilía del miércoles de ceniza que «vivimos para realizar el sueño de Dios, vivimos para amar». Ha sido en la basílica de santa Sabina, donde tradicionalmente se celebra esta eucaristía desde hace siglos. Acompañado por buena parte de la curia romana y por los dominicos que custodian este templo, el pontífice ha insistido: «Si nos dejamos moldear por las manos de Dios, nos convertimos en una maravilla».

El Santo Padre ha recordado que, si bien la Cuaresma es un tiempo penitencial, «no es el tiempo para cargar con moralismos innecesarios a las personas, sino para reconocer que nuestras pobres cenizas son amadas por Dios». «Es un tiempo de gracia, para acoger la mirada amorosa de Dios sobre nosotros y, sintiéndonos mirados así, cambiar de vida», ha añadido Francisco. Además, el Papa ha utilizado una bella metáfora para explicar el significado de la ceniza: «Se posa sobre nuestras cabezas para que el fuego del amor se encienda en los corazones».

Las dificultades para amar

El Papa Francisco ha recordado que amar no es fácil, y existen dificultades en la vida. «¡Qué difícil es disculparse, perdonar, comenzar de nuevo, mientras que reclamamos con tanta facilidad nuestros espacios y nuestros derechos! Hay tanto polvo que ensucia el amor y desfigura la vida. Incluso en la Iglesia», ha señalado. Ha hecho referencia también a que estas dificultades pueden ser vencidas por la Gracia. «Dejaos reconciliar. Porque la santidad no es asunto nuestro, sino es gracia. Porque nosotros solos no somos capaces de eliminar el polvo que ensucia nuestros corazones. Porque sólo Jesús, que conoce y ama nuestro corazón, puede sanarlo. La Cuaresma es tiempo de curación», ha incidido Francisco.

Por último, ha hecho un llamamiento al acceso sacramental de la reconciliación. «Y después de haber acogido su amor, después de haber llorado ante este amor, se da el segundo paso, para no volver a caer de la vida al polvo. Se va a recibir el perdón de Dios, en la confesión, porque allí el fuego del amor de Dios consume las cenizas de nuestro pecado», ha predicado.

 

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