Capilla de la casa de Santa Marta
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El Papa recuerda de manera especial a la Cruz Roja en su Jornada Mundial

Hoy se celebra la jornada mundial de la Cruz Roja, y el Papa Francisco ha dedicado una mención especial a todos sus trabajadores durante la eucaristía celebrada en la capilla de la casa de Santa Marta. «Recemos por las personas que trabajan en esta institución y que el Señor bendiga su trabajo que hace tanto bien».

Durante su homilía de hoy, el Santo Padre ha reflexionado acerca del consuelo y ha afirmado que «debemos conocer cuál es el verdadero consuelo del Señor». Francisco ha explicado que en el pasaje del Evangelio «vemos que el Señor nos consuela con esperanza y con cercanía, nunca distante. Estoy aquí para vosotros. Muchas veces en silencio, pero Él siempre está. La cercanía es el estilo de Dios, el estar cerca de nosotros, nos consuela con su cercanía. Y no usa palabras vacías, es más, prefiere el silencio. Habla poco pero está cercano».

«En segundo lugar, el Señor consuela con la verdad – ha explicado Francisco-. Jesús es la verdad. Las formalidades son mentira. Pasarán todas las palabras porque esconden la verdad. Él mismo en este pasaje dice yo soy la verdad, y la verdad es yo me voy, moriré, estamos frente a la muerte. Ésta es la verdad, y lo dice simplemente con tranquilidad, sin herir. Anuncia la muerte, no esconde la verdad». Sin embargo, Jesús también consuela en esperanza. «El Señor regresa cada vez que alguno de nosotros está en camino de irse. Vendré y te cogeré. El nos cogerá y nos llevará de la mano, estará con nosotros. No nos dice, no sufrirás, no pasa nada. No, Él dice, estoy cerca, ésta es la verdad, es un momento feo, de peligro de muerte, pero que no esté turbado tu corazón. Esa paz que está en la base de la consolación es Jesús, porque Él es verdadero y nos llevará de la mano».

«No es fácil dejarse consolar por el Señor. Tantas veces en los momentos feos nos enfadamos y no queremos que nos hable con esa dulzura, con esa cercanía y esa esperanza. Pidamos la gracia de aprender a dejarnos consolar por el Señor, porque el consuelo del Señor es verdadero, no engaña. No es anestesia, es cercanía, verdad y nos abre las puertas de la esperanza», ha concluido.

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