Papa Francisco

El Papa recibe a los empleados de la empresa ferroviaria estatal italiana

Dejémonos implicar por el Jubileo de la Misericordia para renovar el mundo con justicia y solidaridad, alentó el Papa

Foto: El Papa animó las iniciativas de solidaridad de los ferroviarios italianos – REUTERS

Del corazón de Dios fluye sin cesar la Misericordia: medicina urgente que todos necesitamos y cuántas curaciones con una caricia misericordiosa

(RV).- Al día siguiente de abrir la Puerta Santa de la Caridad, en la principal estación de ferrocarril de Roma, el Papa Francisco recibió a los empleados de la empresa ferroviaria estatal italiana, Ferrovie dello Stato Italiane. Y recordando sus 110 años de historia, destacó las importantes iniciativas de solidaridad, antiguas y recientes, en su especial atención a los más pobres.

Como la del Albergue de la estación romana de Termini, dedicado a Don Luigi Di Liegro, fundador de la Cáritas de la Diócesis del Papa, cuya primera piedra fue bendecida en 2010 por Benedicto XVI, y cuya Puerta Santa el mismo Papa Francisco abrió precisamente en la víspera.

Deseando que el Año Santo de la Misericordia, que ha comenzado hace pocos días, nos enseñe, ante todo, el valor de la acogida a las personas sin techo e «imprima en nuestra mente y en nuestros corazones que la misericordia es la primera y verdadera medicina para el hombre, de la que cada uno tiene urgente necesidad», y recordando que debemos llegar a ser capaces de donarnos mutuamente esa misericordia, que fluye sin cesar y de forma sobreabundante de parte de Dios, para que cada uno pueda vivir en plenitud su propia humanidad, el Sucesor de Pedro deseó que «Italia y todos los países del mundo sean lugares de redes solidarias, auténticamente humanos, capaces de alegrarse con el amor de Dios y de la comunión mutua»:

«Esto es precisamente lo que nos recuerdan las Puertas Santas, que en estos días se abren en todas las diócesis del mundo: el que las cruza con amor encontrará perdón y consolación y estará impulsado a donar y donarse con mayor generosidad, por su propia salvación y por la de los hermanos. Dejémonos transformar por el momento en que pasamos esta puerta espiritual, de forma que marque interiormente nuestra vida. Dejémonos involucrar por el Jubileo de la Misericordia – todos tenemos necesidad de un poco de misericordia – de forma que podamos renovar el tejido de nuestra sociedad, haciéndola más justa y solidaria. Sobre todo en esta III guerra mundial que ha estallado a pedazos, que estamos viviendo».

El Santo Padre destacó también la reciente monografía de la misma empresa, titulada Jubileo, que presenta una histórica colección de fotografías de los viajes en tren de los pontífices.

(CdM – RV)

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