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El Papa pide a la Virgen que acreciente en la humanidad «el sentido de pertenencia a una única familia»

Un rosario con los misterios gloriosos, pensando en la Resurrección y con la vista puesta en todas aquellas personas tocadas por la pandemia. No como un mero recuerdo o símbolo, sino con las mismas personas presentes, dirigiendo la oración. Al término del rosario, el Papa Francisco ha dirigido una profunda oración a la Virgen. «Madre amantísima, acrecienta el sentido de pertenencia a única familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos. Para que con espíritu fraterno o solidario, salgamos en ayuda de las formas de pobreza o miseria», ha pedido.

Varias han sido las peticiones que Francisco ha dirigido a la Virgen después de una oración que, si bien ha tenido lugar en los jardines del Vaticano, ha sido seguida en directo, por conexión online, por santuarios marianos de todo el mundo, como Guadalupe en México o Covadonga en Asturias. Precisamente, al terminar el rezo, el Papa se ha dirigido en español a los santuarios marianos de Latinoamérica que se han unido a este rezo mundial.

En los jardines vaticanos, quienes han dirigido la oración han sido un médico, una enfermera, una persona que ha superado el virus y un familiar de un fallecido, tocados por el cuidado y el sufrimiento. Un capellán de hospital y una religiosa enfermera, una farmacéutica y un periodista. Además, un voluntario de Protección Civil y un periodista, profesiones que quizá más discretamente que los sanitarios, pero también han seguido realizando su trabajo este tiempo. Ellos han sido los protagonistas de esta tarde.

«Que el dinero en armamento sea destinado a prevenir catástrofes»

También, frente a la Virgen de Lourdes, el Papa la ha invocado frente al gasto de armamento. «Santa Maria, toca las conciencias para que las sumas de dinero usadas en el incremento de armamento sean destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares»,  ha expresado.

Entre sus peticiones, el Santo Padre se ha acordado de los «afligidos y atribulados», con la esperanza de «que la vida pueda volver en serenidad y nos encomendemos a ti que brillas en nuestro camino como signo de salvación y esperanza, oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen maría, amén».

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