Noticias Santa Sede

El Papa: «No basta con creer en Dios, es necesario purificar nuestra fe todos los días»

“El Adviento, tiempo de espera y de preparación para la Navidad, tiempo de gracia, nos dice que no basta con creer en Dios; es necesario purificar nuestra fe todos los días”, dijo el Papa Francisco este domingo, 15 de diciembre, al dirigirse a las 30.000 personas presentes hoy en Plaza San Pedro para el rezo del Ángelus. Entre ellas, miles de niños renovaron la tradición de llevar al “niñito” del pesebre para que el Papa lo bendiga.

Y Francisco, luego de rezar la oración mariana, los invitó a alzar las estatuillas, y las bendijo “de corazón”. “El pesebre –agregó- es como un Evangelio vivo. Mientras contemplamos la escena de la Navidad, se nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se hizo hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que Él nos ama a tal punto de unirse a nosotros, para que nosotros también podamos unirnos a Él”, expresó el pontífice.

Previamente, el pontífice había recordado que hoy, tercer domingo de Adviento, es conocido como el “de la alegría”. En este día, prosiguió, “la Palabra de Dios nos invita, por un lado, a la alegría; y por otro, a tomar conciencia de que la existencia también incluye momentos de duda, en los cuales cuesta creer. Alegría y duda, ambas son experiencias que forman parte de nuestra vida”, señaló.

A la explícita invitación a la alegría, del profeta Isaías: «Alégrense el desierto y la tierra árida, exulte y florezca la estepa», se contrapone, en el Evangelio, la duda de Juan El Bautista:«¿Eres tú el que debía venir, o debemos esperar a otro?”, explicó Francisco y añadió: “En efecto, el profeta ve más allá de la situación: frente a sí, ve gente desanimada: manos cansadas, rodillas que vacilan, corazones extraviados. Es la misma realidad que pone a prueba la fe en todas las épocas. Pero el hombre de Dios mira más allá, porque el Espíritu Santo hace que su corazón sienta el poder de su promesa, y él anuncia la salvación”.

El Papa destacó que “el Adviento, tiempo de gracia, nos dice que no basta con creer en Dios: es necesario purificar nuestra fe todos los días”.

“Tenemos que prepararnos -indicó seguidamente- para dar la bienvenida, no a un personaje de cuento de hadas, sino al Dios que nos llama, nos involucra y ante quien se impone una elección: el Niño que yace en el Pesebre tiene el rostro de nuestros hermanos y hermanas más necesitados, de los pobres que son los privilegiados de este misterio y, a menudo, los que son más capaces de reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros.

Que la Virgen María nos ayude, para que, a medida que se acerca la Navidad, no nos dejemos distraer por las cosas exteriores, sino que hagamos lugar en el corazón para recibir a Aquel que ya ha venido y quiere venir una vez más a curar nuestros males y darnos su alegría”, concluyó el Papa.

Print Friendly, PDF & Email