Papa Francisco

El Papa Francisco recibe a la Sociedad Deportiva Lacio

Francisco recibe a la Sociedad Deportiva Lacio: El verdadero deporte ayuda a superar las situaciones de injusticia

Siete mil personas, jugadores, dirigentes, miembros y simpatizantes de la Sociedad Deportiva del Lacio, uno de los dos equipos de fútbol de la capital italiana, acudieron esta mañana al Aula Pablo VI para encontrarse con el Papa. La Sociedad Deportiva del Lacio nació hace ciento quince años, cuando un grupo de personas decidió crear un club abierto a los jóvenes del pueblo que perpetuase los valores morales y éticos del deporte. ”En aquella época -dijo Francisco- el deporte organizado era una prerrogativa de la gente rica. La intención del grupo fundador era difundir el deporte en todos los niveles y en todas las categorías sociales. Os animo, por tanto, a seguir siendo hospitalarios, a valorar los diversos talentos y a que vuestro club deportivo sea siempre una casa abierta, donde se pueda experimentar la fraternidad y la armonía entre las personas sin discriminaciones”.

El lema del club es la frase de Salustio: “Concordia parvae res crescunt, discordia maximae dilabuntur” (En la armonía las cosas pequeñas crecen, en la discordia las más grandes decaen) y el Papa afirmó que la historia de la Sociedad Deportiva la corroboraba porque a lo largo de los añosse ha enriquecido con diferentes actividades y se ha articulado en muchas secciones deportivas, unidas por el espíritu olímpico y la solidaridad mutua. ”Uno de vuestros méritos -dijo- es haber trabajado para dar igualdad de condiciones a todos los deportes. En Italia, como en mi país, en Argentina, se corre el riesgo de hablar solamente de fútbol y dejar en segundo lugar a los otros deportes. En cambio, cada deporte tiene su valor, no sólo físico o social, sino también moral, ya que ofrece la posibilidad a la gente, especialmente a los niños y a los jóvenes de madurar en el equilibrio, en el autocontrol, en el sacrificio y en la lealtad a los demás. Y quiero subrayar esta última: la lealtad. Lealtad hacia los demás porque la costumbre de traicionar está en aumento: ”Esto no me conviene, lo dejo de lado”. ¡Lealtad!. El deporte la hace crecer.”

”La Biblia nos enseña -finalizó el Santo Padre- que el ser humano es una unidad: espíritu y cuerpo. Por lo tanto, os animo a cultivar siempre, junto a la actividad deportiva… la dimensión religiosa y espiritual… Además no hay que descuidar el estudio, las amistades, el servicio a los pobres. No hay que dejar todo esto para hacer solamente una cosa. Gracias a Dios tenemos algunos bellos ejemplos de hombres y mujeres atletas, incluso de grandes campeones, que nunca dejaron de vivir la fe y el servicio a los demás. De hecho, el verdadero deporte fomenta la construcción de un mundo más fraterno y solidario, ayudando a superar las situaciones de injusticia y de malestar humano y social”.

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