Revista Ecclesia » El papa Francisco insta en la universidad a redefinir «lo que llamamos progreso y evolución»
El papa Francisco participa en un encuentro con jóvenes universitarios en el marco de la JMJ de Lisboa. Foto: EFE / EPA / MAURIZIO BRAMBATTI.
Vaticano

El papa Francisco insta en la universidad a redefinir «lo que llamamos progreso y evolución»

«Sería un desperdicio pensar en una universidad comprometida en formar a las nuevas generaciones solo para perpetuar el actual sistema elitista y desigual del mundo», ha dicho

El papa Francisco ha recordado este jueves en su segunda jornada en Portugal la necesidad de «redefinir lo que llamamos progreso y evolución». «Porque, en nombre del progreso, se ha abierto el camino a una gran recesión», ha añadido en un encuentro con jóvenes universitarios en la Universidad Católica Portuguesa.

El pontífice ha hecho esta reflexión justo después de reconocer «la urgencia dramática de hacernos cargo de la casa común», algo que no se puede llevar a cabo «sin una conversión del corazón y un cambio en la visión antropológica que está en la base de la economía y de la política». «No nos podemos conformar con simples medidas paliativas o con compromisos tímidos y ambiguos», ha agregado.

Y ha continuado: «No olviden que necesitamos de una ecología integral; necesitamos escuchar el sufrimiento del planeta junto al de los pobres; necesitamos poner el drama de la desertificación en paralelo al de los refugiados, el tema de las migraciones junto al descenso de la natalidad; necesitamos ocuparnos de la dimensión material de la vida dentro de una dimensión espiritual. No crear polarizaciones, sino visiones de conjunto».

Fe que genere estilos de vida

En este sentido, el papa ha pedido a los jóvenes que hagan creíble la fe a través de sus decisiones, porque «si la fe no genera estilos de vida convincentes, no hace fermentar la masa del mundo». «No basta con que un cristiano esté convencido, debe ser convincente, no hace fermentar la masa del mundo. No basta con que un cristiano esté convencido, debe ser convincente. Nuestras acciones están llamadas a reflejar la belleza del Evangelio», ha recalcado.

Del mismo modo, ha recordado que el cristianismo no puede plantearse como una fortaleza rodeada de muros y, por tanto, los cristianos no deben recuperar el sentido de la encarnación. Sin ella, ha dicho, «el cristianismo se convierte en ideología».

En este contexto, Francisco ha propuesto a los jóvenes que sigan trabajando en las iniciativas de la Economía de Francisco y el Pacto Educativo Global. Ha recordado que este último sugiere temas como el cuidado de la casa común, la plena participación de las mujeres —ha criticado que no estén en el equipo titular y recordado que su contribución «es indispensable»– y los nuevos modos de entender la economía, la política, el desarrollo y el progreso, entre otros.

Busquen y arriesguen

Como ya insistió en su alocución ante obispos, sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral, ha animado a los jóvenes a moverse, a ir más allá, a superar las fórmulas prefabricadas y las respuestas al alcance de la mano. «No debemos tener miedo de sentirnos inquietos. Estar insatisfechos es un buen antídoto contra la presunción de autosuficiencia y el narcisismo», ha agregado. También les ha advertido ante la tentación de sustituir los rostros por las pantallas, lo real por lo virtual.

Así, les ha insistido en que «busquen y arriesguen», porque «no estamos en una agonía, sino en un parto; no en el final, sino al comienzo» y les ha pedido que sean protagonistas de una nueva coreografía que coloque en el centro a la persona.

Otras tentaciones en la universidad son la autopreservación, reflejo del miedo, y convertir la instrucción superior en un privilegio para unos pocos. «Sería un desperdicio pensar en una universidad comprometida en formar a las nuevas generaciones solo para perpetuar el actual sistema elitista y desigual del mundo. Si el conocimiento no es acogido como responsabilidad, se vuelve estéril», ha concluido.

El testimonio de los jóvenes

Antes de la intervención del pontífice hablaron la rectora de la Universidad Católica Portuguesa, Isabel Capeloa Gil, y varios jóvenes que, desde su experiencia personal, tocaron temas como la encíclica Laudato si’, el Pacto Educativo Global o la Economía de Francisco. Especialmente emotivo fue el testimonio de Mahoor Kaffashian, una iraní de 25 años, estudiante de Odontología en Viseu que llegó a Portugal en 2022 desde Ucrania, a donde se había mudado desde su país natal. La guerra la sorprendió y encontró acogida gracias a la Iglesia católica. Ella es creyente, además.

«Me siento orgullosa de estar aquí, en un nuevo comienzo en este país tan bello y acogedor, participando activamente en la vida de nuestra casa común y estudiando para devolver el amor, la esperanza y la fe que he recibido», ha señalado emocionada la joven refugiada.



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada mes, en tu casa