El Papa Francisco en la catequesis del miércoles 16 de noviembre de 2016: “La exigencia de aconsejar, amonestar y enseñar no debe llevarnos a considerarnos mejores”
Papa Francisco

El Papa Francisco en la catequesis del miércoles 16 de noviembre de 2016: “La exigencia de aconsejar, amonestar y enseñar no debe llevarnos a considerarnos mejores”

El Papa Francisco en la catequesis del miércoles 16 de noviembre de 2016: “La exigencia de aconsejar, amonestar y enseñar no debe llevarnos a considerarnos mejores”

 En la última audiencia general del Año de la Misericordia, el Santo Padre reflexiona sobre la obra de misericordia que nos pide “sufrir con paciencia los defectos del prójimo”

El próximo domingo, 20 de noviembre, se celebrará la Jornada mundial de los derechos de la infancia y de la adolescencia. Por ello, el papa Francisco ha lanzado un llamamiento, al finalizar la audiencia general, en el que ha apelado a las conciencias de todos, instituciones y familias, para que los niños “sean siempre protegidos y su bienestar tutelado” para que “no caigan nunca en formas de esclavitud, reclutamiento en grupos armados y maltratos”. Asimismo, el Pontífice ha deseado que “la Comunidad internacional pueda vigilar su vida” garantizando a cada niño y niña “el derecho a la escuela y a la educación” para que “su crecimiento sea sereno y miren con confianza al futuro”.

En la audiencia general de esta semana, la última del Año Santo de la Misericordia, el Papa ha reflexionado sobre la obra de misericordia que nos pide “sufrir con paciencia los defectos del pro?jimo”. De este modo, en el resumen que hace el Santo Padre en español, ha explicado que en la Biblia “Dios se muestra como un Dios paciente y misericordioso, que soporta los lamentos de su pueblo”. Tambie?n Jesu?s “fue paciente durante los tres an?os de su vida pu?blica”, ha asegurado. De este modo ha invitado a pensar en el episodio de la madre de Santiago y Juan, que pidio? para sus hijos que se sentaran uno a su derecha y otro a su izquierda en el Reino de los Cielos. Jesu?s, en cambio, “aprovecho? esa situacio?n para ensen?arles y corregirles”, ha precisado el Santo Padre.

Asimismo, ha recordado que esta obra de misericordia espiritual esta? relacionada con otras dos: “corregir al que se equivoca” y “ensen?ar al que no sabe”. Supone un gran esfuerzo –ha advertido– ayudar a otros para que crezcan en la fe y caminen en la vida.

En esta misma línea ha subrayado que “la exigencia de aconsejar, amonestar y ensen?ar” no nos ha de llevar a considerarnos mejores que los dema?s, sino, ma?s bien, “nos impulsa a entrar en nosotros mismos” para verificar “si somos coherentes con lo que pedimos a los dema?s”.

A continuación, el Papa ha saludado a los peregrinos de lengua espan?ola, en particular a los venidos de Espan?a y Latinoame?rica. Así, les ha pedido poner en pra?ctica las obras de misericordia, corporales y espirituales, “para que todos puedan experimentar la presencia y ternura de Dios en sus vidas”.

Después de los saludos en las distintas lenguas, el Pontífice ha dedicado unas palabras a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. De este modo, les ha recordado que en el mes de noviembre la liturgia nos invita a la oración por los difuntos. Así, ha pedido no olvidar a quienes “nos han querido” y “nos han precedido en la fe”, como también a aquellos a los que nadie recuerda. Al respecto, el Santo Padre ha explicado que el sufragio en la celebración eucarística es la mejor ayuda espiritual que podemos ofrecer a sus almas.

Por ello, el Papa ha pedido recordar con particular afecto a las víctimas del reciente terremoto en el centro de Italia: “recemos por ellos y por sus familiares y continuemos siendo solidarios con los que han sufrido daños”.

Rocío Lancho García
El Papa en la audiencia general – © Osservatore Romano
(ZENIT- Ciudad del Vaticano)

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