Opinión

El Papa Francisco en el 75º aniversario de la ONU

Con motivo del 75º aniversario de la fundación de la ONU el Papa Francisco ha enviado un mensaje telemático en el que ha abordado la problemática que en estos graves y transcendentes tiempos afecta a toda la humanidad castigada por la Covid-19.

Esta pandemia está cuestionando, según el Papa, nuestros sistemas sanitarios, económicos y sociales. La elección entre lo que cuenta necesariamente y lo que no. Se están ampliando las distancias entre los pobres y los ricos. Puede ser una oportunidad de una retirada defensiva con características individualistas y elitistas, o una apuesta por la solidaridad fraternal, fundamentada en la justicia, según el proyecto de Dios sobre el mundo.

La pandemia ha puesto de relieve la urgente necesidad de promover la salud pública y realizar el derecho de toda persona al acceso de la vacuna contra la Covid-19 y así como la utilización de la tecnología necesaria para atender a los enfermos. También una defensa del trabajo, ante un modelo laboral cada vez más impulsado por la incertidumbre y la robotización, cambiando el paradigma económico dominante que tiende a primar el capital sobre el trabajo. El trabajo tecnológico es útil y necesario siempre que esté al servicio de la persona. Ha denunciado las múltiples violaciones de los derechos humanos y la violencia contra la libertad religiosa de los cristianos en muchos países donde son perseguidos y obligados al exilio en condiciones de abandono total, así como los migrantes explotados y abandonados por las mafias que trafican con ellos. Ha denunciado el tráfico de armas y la proliferación de armas nucleares de destrucción masiva. La Covid-19 está afectando crudamente a los niños migrantes y refugiados no acompañados. Sobre los niños se ejerce una violencia terrible por al aumento de los abusos y sexuales, y la pornografía que ha aumentado de forma considerable. Los niños víctimas de la explotación laboral, de la desnutrición. El drama del aborto considerado en algunas legislaciones como un a práctica esencial. Se niega a los niños, incluso, el derecho a la educación. La mujer ha sido un tema especialmente tratado al denunciar de la colonización de la familia con la ideología de género que la destruye y provoca en los niños un gran desarraigo. El Papa ha reconocido con entusiasmo el gran coraje de la mujer en servicio del bien común. Muchas son víctimas de la trata y de la violencia. Las expresado su cercanía fraternal. Y las anima para luchar más decididamente contra las prácticas violentas, que las denigra. Concluyó el Papa afirmando que la ONU debe ser un taller para la paz cada vez más eficaz. De esta crisis no se sale igual o salimos mejores o salimos peores, de debe repensar el futuro de nuestra casa común tarea compleja que requiere honestidad y coherencia en el diálogo. Esta crisis señala aún más los límites de nuestra autosuficiencia y común fragilidad y nos plantea claramente cómo podemos salir mejores o peores. Esta pandemia nos está mostrando que no podemos vivir sin el otro o peor aún contra el otro. Concluyó su mensaje a los representantes de la ONU: ¡Que Dios nos bendiga a todos!

Por Fidel García Martínez, doctor Filología y licenciado en Ciencias Eclesiásticas

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