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Francisco, durante la Audiencia General:«Somos seres frágiles, pero sabemos rezar; esa es nuestra dignidad»
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El Papa Francisco, durante la Audiencia General: «Somos seres frágiles, pero sabemos rezar»

Enmarcado dentro de su ciclo de catequesis centradas en la oración, el Papa Francisco ha profundizado esta mañana en la oración en la vida cotidiana. «La oración nos ayuda a amar a los demás, conscientes de que todos somos pecadores y, al mismo tiempo, amados personalmente por el Señor. Somos seres frágiles, pero sabemos rezar: esta es nuestra mayor dignidad» y ha añadido que «el que reza es como un enamorado: lleva siempre en el corazón a la persona amada, vaya donde vaya. Por eso podemos rezar en cualquier momento, en los acontecimiento de cada día, con palabras o en el silencio de nuestro corazón».

Durante la Audiencia General, celebrada en la biblioteca del Palacio Apostólico, Francisco ha explicado que «la oración nos va transformando: calma la ira, mantiene el amor, multiplica la alegría, infunde la fuerza de perdonar. En la oración se nos concede la gracia para afrontar cada día con esperanza y valentía, como llamadas de Dios y ocasiones para encontrarnos con Él».

Durante su alocución, el Pontífice ha aconsejado que «cuando nos viene un pensamiento de rabia, de descontento, que nos lleva hacia la amargura, detengámonos y digamos al Señor: «¿Dónde estás? ¿Y dónde estoy yendo yo? Y el Señor está ahí, el Señor nos dará la palabra justa, el consejo para ir adelante sin este zumo amargo del negativo. Porque la oración siempre es positiva. Siempre. Te lleva adelante». Además, ha añadido que «cada día que empieza, si es acogido en la oración, va acompañado de valentía, de forma que los problemas a afrontar no sean estorbos a nuestra felicidad, sino llamadas de Dios, ocasiones para nuestro encuentro con Él. Y cuando uno es acompañado por el Señor, se siente más valiente, más libre, y también más feliz».

Por eso el Santo Padre exhorta a que recemos siempre «por todo y por todos, incluso por los enemigos, como nos lo aconsejó Jesús». Y ha concluido la audiencia invitando  a que recemos por nuestros seres queridos, pero también por quienes no conocemos, y, sobre todo, por las personas infelices, aquellos «que lloran en la soledad y desesperan porque todavía haya un amor que late por ellos».



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