El Papa Francisco a los voluntarios del Servicio Civil Italiano: «Una sociedad solitaria es el objetivo de toda comunidad que quiera ser igualitaria y fraternal»

El Papa Francisco a los voluntarios del Servicio Civil Italiano: «Una sociedad solitaria es el objetivo de toda comunidad que quiera ser igualitaria y fraternal»

En la mañana del sábado 26 de noviembre, en el Aula Pablo VI, el Papa ha encontrado a siete mil voluntarios del Servicio Civil Italiano, con ocasión del décimo quinto aniversario de la promulgación de la ley que lo instituía. Después de saludar a las diversas autoridades que los acompañaban el Santo Padre se dirigió en especial a los jóvenes que han optado por dedicar parte de su tiempo y de su vida a un proyecto de voluntariado y de promoción social e hizo hincapié en que la gratuidad del voluntariado, aunque sea por un tiempo determinado, es un tesoro no sólo para la sociedad y para aquellos que se benefician del trabajo de los voluntarios, sino también para ellos y su madurez humana.

Francisco se refirió a las palabras del ministro italiano de Trabajo y Políticas Sociales, Giuliano Poletti, que había ilustrado la labor de los voluntarios en los recientes terremotos que han devastado el centro de Italia y las tareas de protección social. “La protección social… El terremoto que tenemos a nuestro lado –dijo- Salir adelante; proteger a esas personas y proteger a todos los que están en peligro de un terremoto humano que viene desde dentro, que están solos, abandonados, descartados, en esta cultura a la que le gusta tanto descartar a la gente. Gracias, señor ministro, por esto y esperemos que todos nosotros recojamos este desafío”.

“Sois una fuerza valiosa y una fuerza dinámica del país –afirmó hablando a los voluntarios- vuestra contribución es indispensable para lograr el bien de la sociedad, teniendo en cuenta especialmente a los más débiles. El proyecto de una sociedad solidaria es el objetivo de toda comunidad civil que quiera ser igualitaria y fraternal. Ese objetivo se traiciona cada vez que asistimos pasivamente al aumento de la desigualdad entre los diferentes interlocutores sociales o entre las naciones del mundo, cuando se reduce la asistencia a los más vulnerables sin que se garanticen otras formas de protección; cuando se aceptan peligrosas lógicas de rearme y se invierten recursos valiosos en la compra de armamento,- una verdadera plaga actual- o cuando los pobres se convierten en una amenaza y en lugar de tenderles la mano se los relega a su pobreza”.

“Todas estas actitudes son una afrenta a nuestra sociedad y a su cultura –señaló Francisco- e introducen en ella criterios y prácticas marcados por la indiferencia y la opresión, que empobrecen la vida, no sólo de los olvidados o discriminados, sino también del que olvida o discrimina, que acaba por encerrarse en sí mismo y evitar el encuentro con la carne de los hermanos, que es el camino obligatorio para encontrar el bien. Estáis llamados, mediante vuestro servicio, a desempeñar una función crítica ante estas perspectivas contrarias a lo que es humano, y una función profética que demuestre cómo es posible pensar y actuar de manera diferente”.

Entre las diversas áreas de intervención de los proyectos deL Servicio Civil, el Papa citó especialmente la protección del medio ambiente, “teniendo en cuenta el criterio de una ecología humana , que nos permite reconocer la estrecha relación entre el cuidado del medio ambiente y el del hombre y se de cuenta de las graves repercusiones de la degradación del medio ambiente en la vida de las personas, especialmente de los pobres. Otro ámbito de acción que os debe interesar particularmente -indicó- es el de la ayuda a los refugiados y emigrantes, que piden ser rescatados e integrados en el tejido social. Es encomiable el esfuerzo de Italia en esta tarea, es un ejemplo; y, al mismo tiempo que expreso mi aprecio por todo ello, os exhorto a proseguir con valor tanto en el campo de la asistencia concreta como en el de la sensibilización y de la verdadera integración. Gracias por la labor que hace Italia!.

El Pontífice recordó que también merecían una consideración especial todos los otros proyectos educativos y asistenciales del Servicio Civil Italiano, con que, de diversas maneras se acompaña a los niños, a los jóvenes, a las personas discapacitadas, marginadas y necesitadas de ayuda y citó en particular el esfuerzo extraordinario requerido por las personas afectadas por el terremoto, a las que renovó su cercanía.

“Queridos jóvenes- prosiguió- os deseo que sigáis el camino que da pleno sentido y alegría a vuestra vida. No es el mismo camino para todo el mundo, pero cada uno puede encontrar el que mejor se adapte a su personalidad, a sus dones, a su situación. Sin embargo, hay coordenadas comunes, fuera de las cuales no se puede encontrar, y una de estas coordenadas es precisamente la del servicio. Sin duda, el camino del servicio va a contracorriente de los modelos dominantes, pero en realidad cada uno de nosotros se siente feliz y realizado sólo cuando es útil para alguien. Esto libera en nosotros nuevas energías, nos ayuda a ver que no estamos solos y amplía nuestros horizontes. Os invito a recorrer este camino del servicio y a tomar como modelo perfecto de humanidad a Jesús, que dio cabida a los demás en sí mismo hasta el don de su vida”.

Francisco dio las gracias a las instituciones por su trabajo en favor de los jóvenes que participan en el año de servicio voluntario y les pidió que se hicieran promotoras cada vez más de un verdadero espíritu de solidaridad en la población. “ Que esta sensibilidad –auspició- sea cada vez menos casual y más estructural, hasta impregnar toda la acción de los diversos sujetos públicos y privados. El grado de civilización de un pueblo, de hecho, se mide por la capacidad de respetar y promover los derechos de cada persona, empezando por los más débiles”.

“Os doy las gracias por este encuentro. Invoco sobre vosotros y vuestros proyectos la bendición del Señor para que os ayude a actuar siempre con valentía y desinterés, con la vista puesta en los horizontes de esperanza. Y por favor, rezad también por mí”, se despidió el Santo Padre.

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