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El Papa Francisco a los obispos de México

El Papa Francisco a los obispos de México
Si tienen que pelearse, peléense, después recen, perdónense, pero mantengan la unidad: Papa Francisco a obispos de México

El Santo Padre recordó al episcopado que “no se necesitan ‘príncipes’, sino una comunidad de testigos del Señor.

Este sábado tuvo lugar uno de los encuentros más importantes que el Papa Francisco sostendrá durante su visita a México: la reunión con los obispos del país, a quienes llamó a trabajar unidos en la evangelización del pueblo de México.

El evento tuvo lugar en la Catedral de México, alrededor de las 11:00 horas, luego de que el Santo Padre recibiera las Llaves de la Ciudad y fuera reconocido como “Huésped Distinguido” por parte del Jefe de Gobierno, Dr. Miguel Ángel Mancera, en las puertas del recinto.

El Papa Francisco ingresó a la Catedral por la Puerta Santa en compañía del cardenal Norberto Rivera Carrera y el Padre Deán Francisco Espinosa; ahí fue recibido por el Venerable Cabildo Metropolitano, y ante el Santísimo Sacramento –colocado en el Altar del Perdón– oró por un lapso de cinco minutos.

Posteriormente caminó por el pasillo poniente de la Catedral, e ingresó por la crujía, que conduce al presbiterio, donde fue recibido con aplausos por los obispos del país y la música festiva del coro de infantes.

Desde el Altar Mayor, los cardenales Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México, y José Francisco Robles, presidente de la Conferenciad del Episcopado Mexicano le dieron la bienvenida al Santo Padre.

“Su presencia entre nosotros la consideramos como un gesto delicado de la divina providencia”, dijo el Card. Rivera, y recordó la visita de san Juan Pablo II en 1979, y cómo en aquella ocasión el Pontífice celebró la Santa Misa en la Catedral, donde acuñó su célebre frase “México siempre fiel”.

“Nos sentimos dichosos –dijo el Arzobispo de México– porque usted viene a confirmarnos en esa fe, viene a recibir el amor y el calor de los mexicanos, a alentarnos en la esperanza que no defrauda, pero sobre todo a confirmarnos en el compromiso cristiano que consiste en ser testigos de Aquél que murió y resucitó por nosotros”.

Por su parte, el Card. Ortega Franco, recordó que “México es un país bendecido por Dios con grandes recursos naturales; un enorme y rico mosaico de culturas indígenas y mestizas; una historia de encuentro, esfuerzo y lucha para superar las adversidades y salir adelante; y un pueblo que en su mayoría es bueno, alegre, hospitalario, solidario y fiel al Evangelio que llegó a estas tierras gracias a la labor de grandes discípulos misioneros de Cristo”; pero también reconoció que México “enfrenta situaciones difíciles, causadas por personas que, habiéndose dejado seducir por el pecado, provocan injusticia, inequidad, pobreza, corrupción, migración, violencia, daños al medioambiente, sufrimiento y muerte”.

En tanto, el discurso del Santo Padre fue intenso, e inspirado en la imagen de la mirada de la Virgen de Guadalupe:  “No podía dejar de venir…. ¿Podría el Sucesor de Pedro, llamado del lejano sur latinoamericano, privarse de poder posar la propia mirada sobre la Virgen Morenita?”.

“Sé que mirando los ojos de la Virgen alcanzo la mirada de su gente que, en Ella, ha aprendido a manifestarse. Sé que ninguna otra voz puede hablar así tan profundamente del corazón mexicano como me puede hablar la Virgen; Ella custodia sus más altos deseos y sus más recónditas esperanzas; Ella recoge sus alegrías y sus lágrimas; Ella comprende sus numerosos idiomas y les responde con ternura de Madre porque son sus propios hijos”.

Su Santidad destacó que la Madre de Dios posee una mirada de ternura, y “ante todo, la Virgen Morenita nos enseña que la única fuerza capaz de conquistar el corazón de los hombres es la ternura de Dios”.

El Papa les pidió a los Obispos Mexicanos estar cercanos a la gente y prestar especial atención en los jóvenes. “Me preocupan particularmente tantos que, seducidos por la potencia vacía del mundo, exaltan las quimeras y se revisten de sus macabros símbolos para comercializar la muerte en cambio de monedas que, al final, la polilla y el óxido echan a perder, y por lo que los ladrones perforan muros y roban”.

También invitó a los obispos a estar atentos a las necesidades de sus sacerdotes y tener paciencia con el pueblo; les pidió que “no se dejen llevar por la vana búsqueda de cambiar de pueblo, como si el amor de Dios no tuviese bastante fuerza para cambiarlo”. Además, les recordó la necesidad de “una singular delicadeza” con los pueblos indígenas.

El Santo Padre también habló de la necesidad de una mirada “atenta y cercana, no adormecida” y de “una mirada de conjunto y unidad”.

“No se necesitan ‘príncipes’ –les recordó– sino una comunidad de testigos del Señor. Cristo es la única luz; es el manantial de agua viva; de su respiro sale el Espíritu, que despliega las velas de la barca eclesial”.

El Papa improvisó también unas palabras sobre la necesidad de comunión de los obispos y la Iglesia: “esto es esencial hermanos, esto no está en el texto, pero me sale ahora: si tienen que pelearse, peléense, si tienen que decirse cosas, se las digan, pero como hombres, en la cara y como hombres de Dios, que después van a rezar juntos, a discernir juntos y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal”.

Concluido su mensaje al episcopado mexicano, el Papa recibió como obsequio del Card. Norberto Rivera Carrera una moneda de plata fina, de cinco onzas, con la imagen de la Catedral y el rostro del Obispo de Roma, y firmó el nuevo libro de Visitantes Distinguidos de la Catedral de México.

En el Altar de los Reyes, Su Santidad se tomó la fotografía oficial con el Episcopado Mexicano; posteriormente sostuvo unas breves palabras con líderes de diferentes religiones, y saludó a los Arzobispos de México y a algunos obispos enfermos.

Después de estar un momento en la Sacristía, partió en auto cerrado hacia la Nunciatura Apostólica, donde comió y descansó unos momentos antes de celebrar la Misa en la Basílica de Guadalupe por la tarde.

Fuente: Sistema Informativo de la Arquidiócesis de Mexico

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