Papa Francisco

El Papa en Sicilia (5): Encuentro con los jóvenes

El Papa en Sicilia (5): Plaza Politeama: Encuentro con los jóvenes

 

El Papa: Jóvenes sean albas de esperanza, no a la resignación

Discurso del Papa Francisco a los Jóvenes sicilianos en la Plaza Politeama, en el marco de su Visita Pastoral a las diócesis de Piazza Armerina y de Palermo con ocasión del 25° Aniversario de la muerte del beato Pino Puglisi.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano, Vatican News, 15-9-2018

“Necesitamos hombres y mujeres verdaderos, que denuncien la mala vida y la explotación, que vivan relaciones libres y liberadoras, que amen a los más débiles y sean apasionados por la legalidad, que reflejen la honestidad interior”, lo dijo el Papa Francisco respondiendo a las preguntas que le formularon durante el Encuentro con los Jóvenes sicilianos en la Plaza Politeama, en el marco de su Visita Pastoral a las diócesis de Piazza Armerina y de Palermo con ocasión del 25° Aniversario de la muerte del beato Pino Puglisi.

Dios nos habla ahora en las relaciones

En su discurso, el Santo Padre respondió a la primera pregunta sobre cómo escuchar la voz del Señor y madurar una respuesta diciendo que, “Dios se descubre caminando, no esperando que algo suceda mágicamente en la vida”. poniendo como ejemplo algunas historias que se encuentran en la Biblia, el Pontífice dijo que, a Dios le encanta hablar con los jóvenes mientras están en camino… Dios detesta la pereza y ama la acción. Pero no se trata de moverse para mantenerse en forma, se trata de mover el corazón, es así dijo el Papa, el Señor habla a los que están en búsqueda”.

No busquen a Dios en la relaciones virtuales

Pero para encontrar a Dios, el Papa Francisco recuerda que, el Señor no está en el teléfono, en la televisión, en las redes sociales, en la música ensordecedora y la diversión o delante del espejo o en pensamientos abstractos sobre un futuro desconocido. “No – precisa el Pontífice – Dios habla ahora en las relaciones. No se encierren en sí mismos, sino confíen en Él, confíen todo a Él, búsquenlo en la oración. Entenderán que Jesús cree en ustedes más de lo que creen en ustedes mismos, que los ama más de lo que ustedes lo aman a Él. Búsquenlo saliendo fuera de ustedes mismos: Él los espera allí, en la puerta del corazón. Comparta experiencias fuertes. Vivan la Iglesia: formen un grupo, láncense sin miedo a lo que es bello: un paseo, una peregrinación, encuentros de oración, un servicio hecho junto a quien tiene necesidad”.

“[Jesús no quiere que te quedes en el banquillo, te invita a salir al campo. No te quiere entre bastidores espiando a los demás o en las tribunas comentando, sino en el escenario. ¡Entra en el juego!] ”

Jóvenes, constructores de futuro

Respondiendo a la segunda pregunta sobre cuanto cuenta la aceptación y la dignidad humana para un cristiano, el Papa Francisco recordó que Sicilia, en medio del Mediterráneo, siempre ha sido una tierra de encuentro. Y esto dijo, no es sólo una bella tradición cultural, es un mensaje de fe. “Por ello, acoger al otro, su dignidad, su acogida, su solidaridad para nosotros no son buenas intenciones para las personas educadas, sino rasgos distintivos del cristiano. Son nuestras preciosas insignias, porque el cristiano cree que Dios se hizo hombre y que entonces, amando al hombre, todo hombre, uno ama a Dios”.

Para ser constructores del futuro, debemos decir a la ilegalidad y a la lógica de los malos negocios, -dijo el Papa. Necesitamos hombres y mujeres que hagan lo que dicen, que digan no al gato-pardismo desenfrenado.

Jóvenes, albas de esperanza

Finalmente respondiendo a la tercera pregunta, sobre cómo vivir el ser joven en esta tierra, el Papa Francisco dijo que los jóvenes están llamados a ser amaneceres de esperanza. “La esperanza surgirá en Palermo, en Sicilia, en Italia, en la Iglesia a partir de ustedes. Para ser albas de esperanza hay que levantarse cada mañana con un corazón joven, esperanzador, luchando por no sentirse viejo, por no ceder a la lógica de lo irredimible, esa lógica perversa según la cual no hay salvación para esta tierra. ¡No! No al fatalismo y sí a la esperanza cristiana. No a la resignación.

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