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El Papa, en el Ángelus: «Todos estamos llamados a realizar la paz»

Todos estamos llamados a construir la paz en nuestro día a día, porque la paz no es solo la ausencia de guerra, sino «vida rica de sentido, configurada y vivida en la realización personal y en el compartir fraterno con los otros». Este es el llamamiento que ha hecho Francisco en la catequesis previa al rezo del Ángelus en este primer día del año en que la Iglesia celebra también la Jornada Mundial de la Paz. El Santo Padre, que no pudo celebrar ayer las Primeras Vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y el Te Deum de acción de gracias de fin de año a causa de una «dolorosa ciática», ha reaparecido hoy con buen aspecto, aunque con tono fatigado. La oración mariana ha tenido lugar en la Biblioteca vaticana y no desde el balcón.

El Papa, que ha permanecido de pie, ha deseado que este sea «un tiempo de paz», de construir y no de destruir, un tiempo en el que se suavicen los odios y las divisiones, y en el que nos cuidemos unos a otros, y también a la creación.

«Los dolorosos eventos que han marcado el camino de la humanidad el año pasado, especialmente la pandemia —ha dicho— nos enseñan lo necesario que es interesarse por los problemas de los otros y compartir sus preocupaciones. Esta actitud representa el camino que conduce a la paz, porque favorece la construcción de una sociedad fundada en las relaciones de fraternidad. Cada uno de nosotros, hombres y mujeres de este tiempo, está llamado a traer la paz cada día y en cada ambiente de vida, sosteniendo la mano al hermano que necesita una palabra de consuelo, un gesto de ternura, una ayuda solidaria. Y esto es una obligación que recibimos de Dios.

Francisco ha explicado que no existe «la paz del quirófano». «La paz no es solo ausencia de guerra, sino vida rica de sentido, configurada y vivida en la realización personal y en el compartir fraterno con los otros», ha dicho. Y esa paz, que es sobre todo un don de Dios, «debe ser implorada con incesante oración, sostenida con un diálogo paciente y respetuoso, construida con una colaboración abierta a la verdad y a la justicia y siempre atenta a las legítimas aspiraciones de las personas y de los pueblos».

Tras el rezo de la oración mariana, el Santo Padre ha expresado su «dolor y preocupación» por la situación en Yemen, donde está resurgiendo una violencia que está causando numerosas víctimas inocentes. «Rezo para que se puedan encontrar soluciones que permitan el retorno de la paz para esa martirizada población. Hermanos, pensemos en los niños de Yemen, sin educación, sin medicinas y hambrientos. Recemos juntos por Yemen», ha pedido. Asimismo, Francisco ha pedido oraciones también por el obispo auxiliar de Oweri (Nigeria), monseñor Moses Chikwe, y por su conductor, secuestrados el 27 de diciembre en el Estado de Imo. «Pidamos al Señor que todos los que son víctimas de tales actos en Nigeria regresen sanos y salvos y en libertad y que ese querido país reencuentre seguridad, concordia y paz».



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