Santa Sede

El Papa, en Cuaresma: “Convirtámonos a un diálogo abierto y sincero con el Señor”

«En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios», se titula el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2020. Francisco inicia su mensaje recordando que “el Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria”, y exhorta a “volver continuamente a este misterio, con la mente y con el corazón”.

Desde esta perspectiva, el pontífice sugiere algunos puntos de reflexión, para “acompañar el camino de conversión en la próxima Cuaresma”.

1. El Misterio pascual, fundamento de la conversión
La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la buena noticia de la muerte y resurrección de Jesús, indica el texto. Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia. Por eso, escribe el Papa, en esta Cuaresma 2020: “Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Así podrás renacer, una y otra vez”.

2. Urgencia de conversión
En segundo lugar el pontífice señala que “la experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado. Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal”, subraya Francisco. “Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene. Por eso el Papa aconseja: “No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él”.

3. La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos
El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto, advierte el Santo Padre y subraya: “Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros”.

4. Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo
Finalmente Francisco indica que poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa “sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría”.

El Papa recuerda que justamente por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, convocó en Asís a jóvenes economistas y empresarios, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. El mensaje de este año concluye invocando la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios”.

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