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El Papa denuncia que el hambre en el mundo «es un escándalo y un crimen contra los derechos humanos»

El Papa Francisco ha denunciado que el hambre en el mundo «es un escándalo y un crimen contra los derechos humanos». Así lo ha declarado en la Pre-Cumbre de la ONU sobre Sistemas Alimentarios, inaugurada este 26 de julio en Roma. Francisco ha recordado que es deber de todos «extirpar la injusticia» del hambre en el mundo mediante políticas valientes.
El mensaje del Pontífice ha sido leído por Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados.

En el mensaje dirigido a António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, el Papa ha alertado que «esta pandemia nos ha enfrentado con las injusticias sistémicas que socavan nuestra unidad como familia humana», entre ellas la pobreza y el daño infligido a la Tierra, «nuestra Casa Común», que «clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella».

«Sin el pan de cada día»

De ahí el fuerte llamamiento del Papa a «un cambio radical». No basta con centrarse en la tecnología para aumentar la capacidad del planeta, si el resultado es «explotar la naturaleza hasta el punto de esterilizarla, ampliando así no solamente desiertos externos sino también desiertos espirituales internos».

No basta con producir «alimentos suficientes» si luego muchos “se quedan sin su pan de cada día». No es suficiente, reitera Francisco, porque «esto constituye un verdadero escándalo, un crimen que viola los derechos humanos básicos” y “una injusticia” que todos tienen el deber de extirpar “mediante acciones concretas y buenas prácticas, y a través de políticas locales e internacionales audaces».

Sistemas alimentarios sostenibles y respetuosos con el medio ambiente

El Pontífice ha ofrecido algunas sugerencias concretas: en primer lugar, juega un papel importante «la transformación cuidadosa y correcta de los sistemas alimentarios», para que sean «ambientalmente sostenibles y respetuosos con las culturas locales».

Su objetivo, en esencia, debe ser «aumentar la resiliencia, fortalecer las economías locales, mejorar la nutrición, reducir el desperdicio de alimentos, brindar dietas saludables accesibles para todos».

Pero el cambio debe empezar desde dentro, advierte Francisco, porque el objetivo de «hambre cero» no se consigue con la mera producción de alimentos, sino «necesita una nueva mentalidad y un nuevo enfoque integral y diseñar sistemas alimentarios que protejan la Tierra y mantengan la dignidad de la persona humana».

La familia, componente esencial de los sistemas alimentarios

Por el contrario, el Papa subraya que «la familia es un componente esencial de los sistemas alimentarios» porque en ella «se aprende a disfrutar el fruto de la tierra sin abusar de él y se descubren las mejores herramientas para difundir estilos de vida respetuosos del bien personal y colectivo».

El sueño de Francisco: que nadie quede atrás

Además, el sueño que todos tienen «la responsabilidad de realizar», escribe Francisco, es el de «mundo en donde el pan, el agua, las medicinas y el trabajo fluyan en abundancia y lleguen primero a los más menesterosos». «La Santa Sede y la Iglesia católica – asegura – se pondrán al servicio de este noble fin, ofreciendo su contribución, uniendo fuerzas y voluntades, acciones y sabias decisiones». «Pido a Dios que nadie quede atrás, concluye el mensaje papal, y que toda persona pueda hacer frente a sus necesidades básicas, para construir una sociedad pacífica y próspera, y sembrar semillas de paz que nos permitan caminar en auténtica fraternidad».



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