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El Papa abre las puertas a la beatificación de la fundadora de la Obra del Domund

El Papa Francisco ha aprobado hoy el decreto necesario para la beatificación de Paulina María Jaricot, la iniciadora de la Obra de la Propagación de la Fe, una de las Obras Misionales Pontificias (OMP). La Congregación para las Causas de los Santos ha confirmado la curación de una niña de 3 años por su intercesión, lo que abre el camino a los altares de esta joven laica, que implicó a todos los cristianos en el cuidado de la misión universal de la Iglesia, con la oración y la colaboración económica. Su Obra fue reconocida por el Papa Pío XI como un instrumento valioso para toda la Iglesia, y fue asumida como pontificia en 1922. De su legado destaca la Jornada del Domund, con la que la Iglesia sostiene a los 1.111 territorios de misión que se extienden por todo el mundo.

“Paulina es un regalo para la Iglesia”, afirma José María Calderón, director de OMP España. “El Papa Francisco pedía en el mensaje a las OMP del pasado jueves que la misión no buscara el autobombo, sino la discreción y el servicio: ¡parece que habla de la fundadora de la más importante Obra Misional Pontificia: Propagación de la Fe!”, explica. “Paulina Jaricot pasó desapercibida en su tiempo, siendo la promotora más eficaz del amor a la misión y de la ayuda a los misioneros. El milagro que ahora reconoce la Iglesia va a ayudar a poner en valor esa preciosa espiritualidad que ella vivió y transmitió”.

Una joven laica, iniciadora del Domund

Paulina Jaricot fue una mujer laica francesa que nunca sintió la vocación a la vida consagrada, en un contexto en el que parecía que quienes deseaban seguir a Jesucristo necesariamente tenían que emprender el camino de la consagración religiosa. Nacida el 22 de julio de 1799 en una familia de ricos industriales, Paulina recibió una buena educación cristiana. Tras varios acontecimientos personales y escuchar una predicación en la cuaresma de 1816, sufrió una transformación interior que cambiaría su vida, decidiendo vestirse como las obreras de Lyon por solidaridad con su pobreza.

Movida por el deseo de ayudar a su hermano Fileas, seminarista que se preparaba para ser misionero en China, decide dedicarse a las misiones, informando de las necesidades de los misioneros y buscando su sostenimiento. Se empeñó en la tarea de formar grupos de diez en diez personas, que se comprometían a rezar por las misiones, y a dar un pequeño donativo. Esta iniciativa, que comenzó con mujeres obreras, pronto se fue extendiendo entre gente humilde por toda Francia. Así, en 1822 nació oficialmente la Obra de la Propagación de la Fe, que pronto llegó a otros países. El impulso del Papa León XIII contribuyó de manera especial a su difusión universal. En 1922 Pío XI le concedió el título de Pontificia y, en España, es más conocida como DOMUND, en referencia al Domingo Mundial dedicado a las misiones que la Iglesia instituyó gracias a Paulina.

Pero el genio espiritual de la venerable Paulina Jaricot fue más allá de la fundación de la Obra Misional de la Propagación de la Fe. De hecho, ella sabía que la oración es el fundamento de la misión de la Iglesia y estaba decidida a hacer que el rezo del Rosario se conociera y se practicara por el mayor número de personas posibles para sostener la proclamación del Evangelio en los territorios de misión. Así, en 1826, alentada por el éxito de su enfoque personal en la organización de la Obra Misional a través de la creación de pequeños grupos, Paulina utilizó el mismo criterio para iniciar y organizar el Rosario Viviente, una iniciativa que también se extendió por todo el mundo.

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