Santa Sede

El Papa a los atletas olímpicos: “Sed modelos de un deporte leal”

“Cualquier actividad deportiva, tanto a nivel amateur como profesional, requiere lealtad en la competición, respeto por el propio cuerpo, solidaridad y altruismo; y después llegan también la alegría, la satisfacción y la fiesta. Todo ello presupone un camino de auténtica maduración humana, hecho de renuncias, tenacidad, paciencia y sobre todo de humildad, que no se aplaude, pero que es el secreto de la victoria”.

Con estas palabras el Papa ha recibido esta mañana a los atletas que han representado a Italia en las Olimpíadas de Londres 2012, en las que consiguieron 28 medallas, entre ellas ocho de oro. Junto a los deportistas estaban también los dirigentes del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI).

“La Iglesia se interesa por el deporte – ha dicho el Santo Padre- porque le importa el ser humano en su totalidad y reconoce que la actividad deportiva repercute también en la educación, la formación de la persona, las relaciones y la espiritualidad (…) El atleta que vive integralmente su experiencia está atento al proyecto de Dios sobre su vida, aprende a escuchar su voz en los largos tiempos de entrenamiento, a reconocerlo en el rostro del compañero y también del adversario (…) Pienso en vosotros, queridos atletas, como campeones y testigos, con una misión que cumplir: ser, para los que os admiran, modelos válidos que imitar (…), maestros de una práctica deportiva que sea siempre leal y límpida”.

El Papa ha reiterado a los atletas que la presión por conseguir resultados significativos “no debe llevar nunca a buscar atajos, como sucede con el ‘doping’. Que el espíritu de equipo os sirva de acicate para evitar estos callejones sin salida, pero también de apoyo a quien reconoce que se ha equivocado, para que sea acogido y ayudado”.

En el ámbito del Año de la Fe, el Santo Padre ha subrayado que el deporte puede educar también al “entrenamiento espiritual, es decir, a vivir cada día intentando que el bien triunfe sobre el mal, la verdad sobre la mentira, el amor sobre el odio y, todo esto, en primer lugar, consigo mismos. Pensando,además, en la tarea de la nueva evangelización, también el mundo del deporte puede considerarse como un moderno “atrio de los gentiles”, una ocasión preciosa de encuentro abierta a todos, creyentes y no creyentes, donde experimentar la alegría y también la fatiga de confrontarse con personas diversas, por cultura, lengua y orientación religiosa”.

Por último, ha recordado la figura del beato Pier Giorgio Frassati, “un joven que unía la pasión del deporte -le gustaban sobre todo las escaladas- y la pasión por Dios”, invitando a los atletas a leer su biografía. “El beato Pier Giorgio nos demuestra que ser cristianos significa amar a la vida, a la naturaleza, pero sobre todo amar al prójimo, en particular, a las personas en dificultad. Deseo a cada uno de vosotros que sintáis la alegría más grande, la de mejorar día tras día, consiguiendo amar siempre un poco más”.

 

Ciudad del Vaticano, 17 diciembre 2012 (VIS).-

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