Misionero secuestrado en Niger
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El padre Maccalli, ya en casa, pero siempre con el corazón puesto en su misión en Bomoanga

El padre Gigi Maccalli, liberado después de dos años de prisión en manos de los yihadistas, ha regresado a casa, en Madignano (Italia) para un período de descanso y cuarentena con su familia. Entre las primeras llamadas telefónicas realizadas por el misionero de la Sociedad para las Misiones Africanas se encuentra la de su hermano de comunidad el padre Vito Girotto con quien compartía misión en Níger hasta el 17 de septiembre de 2018 cuando fue secuestrado.

«El sábado hablé durante unos diez minutos con el p. Gigi. Me llamó y me preguntó de inmediato cómo estaba la situación en su misión en Bomoanga. Le respondí que había visto un pequeño video en WhatsAapp, en el que se ve a la gente del pueblo manifestando la alegría de la liberación, rezando, cantando y bailando en su iglesia. Le dije que desde el secuestro hasta su liberación, muchos han rezado para que recuperase pronto la libertad», explica el padre Girotto a la Agencia Fides.

«También tuve que darle las noticias menos bonitas como el cierre de la escuela primaria católica en N’Goula, la suspensión de la alfabetización en toda la zona de Gurmancé, mi salida forzada de Makalondi la misma noche de su secuestro. Explique al padre Gigi las dificultades a las que nos enfrentamos los sacerdotes diocesanos para llegar a las misiones que dejamos atrás por falta de seguridad».

Al preguntar al padre Girotto sobre cómo ha vivido este tiempo de cautiverio el padre Gigi responde: «Rezando». Sus secuestradores, como él mismo ha dicho, lo han tratado bien. Desde el pasado mes de mayo le han dejado escuchar la radio y, al sintonizar Radio Vaticano, la primera noticia que recibió fue el reconocimiento a las virtudes de De Brésillac, fundador de la SMA, y el hecho de haber sido declarado venerable. «Al hablar con él -continúa el padre Vito– Yo estaba mucho más emocionado que él. Me dijo que iba a hacer su cuarentena en Madignano. Le envié saludos de muchos amigos que desde Níger, Burkina, Burundi y Ghana me habían pedido que lo hiciera en su nombre. Después de todo, hablé mucho más que él, porque sentía que él quería darse cuenta de lo que había sucedido en Bomoanga y en la diócesis de Niamey desde su secuestro».

El misionero concluye diciendo que se ha sentido profundamente feliz y reconfortado por esta llamada telefónica que esperaba, después de la del domingo 16 de septiembre de 2018 en la que pudo escucharlo: padre Maccalli en Makalondi y el padre Girotto en Torodi, acompañando a niños y jóvenes a la escuela que comenzó justo el día de su secuestro, el lunes 17 de septiembre de 2018.

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