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El obispo Elizalde pide a los vitorianos «gastar en los más pobres» el presupuesto de las fiestas de la Virgen Blanca

«No hay fiestas de la Blanca pero necesitamos más que nunca a la Virgen Blanca. Y por eso estamos aquí celebrando sus Vísperas». De esta manera comenzaba en la tarde de este miércoles las solemnes vísperas en honor a la Virgen Blanca, el obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde. «La devoción a la Virgen Blanca no se aplaza, crece y se hace más necesaria», ha expresado el prelado en la iglesia de San Miguel Arcángel, donde se encuentra la capilla de la patrona de Vitoria-Gasteiz.

Sin la tradicional bajada de este aldeano desde su torre, sin la procesión de autoridades desde la Plaza de España hasta este templo y sin la asistencia de cientos de vitorianos anunciando la víspera de la festividad, se han celebrado estos oficios en los que se han recordado a los fallecidos por el CVID-19 y sus familiares y amigos, así como a los enfermos que están apareciendo en los diversos brotes en la ciudad. «Honremos a quienes se fueron extremando las medidas sanitarias y hagámoslo por el bien de todos».

Elizalde ha advertido que «para que todo esto pase, dependerá en gran parte de nosotros, porque estamos comprobando que, en nuestra libertad, podemos seguir propagando el virus si desobedecemos las indicaciones o, frenarlo si somos responsables y nos cuidamos, cuidando a la vez de todos».

Además, ha añadido que esta pandemia es «una oportunidad para santificar toda vida humana tras habernos percatado de lo frágil que es la vida». Para el prelado, en estas fiestas «sin el bullicio ni el ruido que las acompaña, nos damos cuenta de lo necesitados que estamos los unos de los otros». La víspera del día de la Virgen Blanca puede ser un «precioso momento para buscar lo mejor para el otro».

Por último, ha invitado a los vitorianos a ponerse en el lugar de «los más pobres de nuestra sociedad», quienes no podrán celebrar estas fiestas «pues no pueden asumir grandes comidas ni gastos extraordinarios. Pongamos en el centro a las personas más vulnerables sin trabajo ni subsidios, a nuestros refugiados e inmigrantes y a las víctimas de la nueva pobreza que está surgiendo con la crisis sanitaria. Que lo que no gastamos durante estos días pueda dedicarse, también institucionalmente, a la causa de los empobrecidos de nuestra tierra».

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