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El obispo de Vitoria a los afectados por la pandemia: «En la Iglesia tienen el consuelo, la escucha y el acompañamiento»

El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, ha pedido que «además de rezar intensamente esta mañana por sus seres queridos», sintieran también esta Eucaristía como un abrazo lleno de amor por parte de toda la sociedad hacia ellos, asegurando que «en la Iglesia tienen el consuelo, la escucha y el acompañamiento en este trance tan duro especialmente en estas circunstancias».

Así lo ha hecho en el funeral por las víctimas del coronavirus que ha tenido lugar este 25 de julio en la catedral.  El obispo ha vuelto a dirigirse a las familias en primer lugar para luego agradecer la asistencia a autoridades y demás fieles. «Por culpa del coronavirus hemos perdido a cientos de personas en nuestro territorio, miles en nuestro país, con nombres y apellidos, entre ellas a muchísimos mayores con experiencia y sabiduría, y no hemos podido estar junto a nuestros seres queridos. Nos hemos reunido en esta celebración de la Eucaristía para orar por nuestros hermanos que han fallecido con motivo de la pandemia de la Covid-19, que aún estamos sufriendo y que asola a todos los pueblos de la tierra» recordando que «homenajear y rezar por los fallecidos supone también no bajar la guardia y actuar responsablemente».

El prelado ha recordado la solidaridad y valentía de muchísimas personas ante lo desconocido y peligroso: «Personal sanitario y quienes trabajan en hospitales y farmacias, los transportistas, los empleados de supermercado, las personas de limpieza, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, los docentes, los periodistas, los voluntarios de Cáritas, Berakah, y otras muchas organizaciones sociales y parroquiales, los sacerdotes, los religiosos y religiosas, los padres y madres, los abuelos y abuelas… no han vivido para sí mismos en estos meses, sino para los demás. Ese esfuerzo es reconocido por la sociedad y por la Iglesia y a todos los que estuvieron en los momentos más duros y complicados en marzo y abril, gracias. Todos salimos a aplaudiros día tras día porque era lo mínimo que podíamos hacer desde el confinamiento. El Señor de la Misericordia os guarda en su Corazón por vuestra tarea llena de valentía y determinación».

El obispo ha hecho hincapié en que «no podemos ni debemos volver a los antiguos prejuicios, a las antiguas rivalidades y divisiones superfluas, a esas agendas que nos despistan de la familia, de los amigos y de los más necesitados de nuestra sociedad pidiendo a todos aunar esfuerzos: Es hora de un gran pacto entre todos que evite que el edificio se venga abajo». Aunque el aforo permitido era mayor, desde la organización han considerado limitarlo más por evitar aglomeraciones y garantizar así la distancia interpersonal. En total han sido 446 las personas que ha llenado los bancos del templo más grande de la ciudad. Entre ellos, familiares y amigos de las personas fallecidas y autoridades de la sociedad alavesa y representantes institucionales.

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