Diócesis Iglesia en España

El obispo de Santander presidirá la vigilia de la Inmaculada Concepción en la catedral

Al día siguiente, una misa solemne, a las 12 de la mañana

Mons. Jiménez anima a las familias a que acudan a los actos religiosos de estos días acompañados de todos sus miembros. “La Inmaculada nos revela un camino nuevo en medio de un mundo viejo, marcado por las limitaciones e injusticias”, recuerda el Obispo

Para esta ocasión, la solemnidad cobra especial significado al celebrarse en el marco del “Año de la Fe” que ha convocado el Papa

El obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez, presidirá este viernes, en la Catedral, la solemne Vigilia de la Inmaculada Concepción de María, con una celebración que se iniciará a las nueve de la noche.

Además, al día siguiente, jornada propia de la solemnidad, el prelado oficiará una misa, a las 12 de la mañana, en el templo catedralicio.

Con motivo de esta festividad, “de notable raigambre popular”, Mons. Jiménez ha animado a los fieles a participar en los actos religiosos, especialmente a las familias de la Diócesis, a quienes ha exhortado a venir acompañadas de los niños, jóvenes y abuelos.

Ante la solemnidad de la Virgen de la Inmaculada Concepción que es, asimismo, patrona de España, el prelado cántabro ha recordado que “María es el modelo; la discípula que nos enseña a preparar la venida del Señor en la Navidad; fiesta de gozo y de salvación”, y en esta línea resalta “la dádiva sobrenatural, de la que se beneficia María, porque ha sido elegida y destinada para ser Madre de Cristo”.

El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX, mediante la bula “Ineffabilis Deus”, definió como dogma de fe “la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción. Y ello, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano”.

 

Mons. Jiménez precisó que “frente a la noche, símbolo de nuestro sufrimiento y de nuestra capacidad de destrucción, María es la aurora que nos anuncia el día de la salvación, que nos trae a Cristo Jesús”.

 

Al respecto destacó que también a la luz del dogma de la Inmaculada Concepción, en María, “llena de gracia”, “podemos descubrir” que, a pesar de la “carga” de nuestros pecados, “todavía hay futuro” para nosotros y por eso podemos dar gracias a Dios. La Inmaculada -agregó- “nos revela” un camino “nuevo” en medio de un mundo “viejo marcado por tantas limitaciones e injusticias”.

 

Mons. Jiménez recordó que en el ciclo litúrgico del Adviento, que se comenzó a celebrar el domingo pasado 2 de diciembre, la Iglesia “tradicionalmente venera de una forma especial a María”.

 

La solemnidad de la  Inmaculada Concepción de María se celebra en esta ocasión dentro del Año de la Fe que el Papa Benedicto XVI proclamó, con carácter universal, el pasado 11 de octubre. Esta convocatoria “es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo”.

 

Para ello, el Papa ha instado a los fieles a “dar testimonio de la propia fe” en el entorno cotidiano de sus ambientes, con motivo del 50 aniversario de la Apertura del Concilio Vaticano II (1962-65), y los 20 de la promulgación del nuevo Catecismo de la Iglesia Católica.

 

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