Alfonso Carrasco
Coronavirus

El obispo de Lugo ofrece la residencia del Seminario para uso del personal sanitario

Con el deseo de continuar colaborando con las autoridades sanitarias de Galicia en la emergencia que padecemos, el obispo de Lugo, Alfonso Carrasco, ofreció a las autoridades civiles las instalaciones del Seminario Diocesano para acoger al personal sanitario. Así se lo hizo saber en una conversación telefónica al conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, quien agradeció a la Iglesia el ofrecimiento y pidió al obispo que informase del mismo a la gerencia del hospital Lucus Augusti (HULA).  Ésta ha asegurado al obispado que mantiene contacto a través de recursos humanos con los capellanes destinados en el centro y que harán uso de las instalaciones ofrecidas en cuanto sea necesario. La residencia del Seminario Diocesano de Lugo es la única propiedad de la diócesis que cumple con las condiciones necesarias para dar servicio a los profesionales. Las habitaciones puestas a disposición de la Consellería y, por sus indicaciones, del Hospital Lucus Augusti, son todas aquellas no utilizadas durante el curso escolar por los seminaristas menores.

«La caridad no puede cerrar», recordó el obispo

Por otra parte, la diócesis no ha dejado de prestar el servicio diario en el comedor social San Froilán. Igualmente, tanto Cáritas diocesana como todas las Cáritas parroquiales continúan con su habitual trabajo cumpliendo con lo pedido por el obispo al inicio de esta crisis a través de una carta pública en la que recordaba a todos que «la caridad no puede cerrar».

Toda la diócesis lucense, formada por parroquias de las provincias de Lugo, A Coruña y Pontevedra, presta y prestará su mejor servicio orando a Dios por el eterno descanso de los difuntos, por el consuelo de sus familiares, la recuperación de los enfermos, la fortaleza y la esperanza del personal sanitario y de nuestras autoridades públicas y por las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado y del personal militar. Pedimos especialmente a Dios y a Nuestra Señora de los Ojos Grandes, nuestra patrona, que libere a nuestro pueblo de esta pandemia. Según indica un comunicado del obispado, los sacerdotes no han dejado en este tiempo de hacer su labor, adaptándose a las nuevas circunstancias; así como las religiosas, los religiosos y los voluntarios de grupos y parroquias. Pero, sobre todo, «no podemos dejar de poner en valor la caridad que brota del corazón de nuestro pueblo manifestada en familias, empresas, autónomos, periodistas y tantos otros que ofrecen lo suyo a favor del bien común. «La caridad no pasará nunca. Cada gesto de amor al prójimo hará que la esperanza de todos se mantenga viva», aseguró don Alfonso en la homilía de la Misa celebrada esta mañana en la capilla del obispado».

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