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El obispo de Coria-Cáceres habla sobre la encíclica Laudato si´

Una encíclica profética de un Papa providencial (encíclica Laudato si del Papa Francisco)

 El Papa nos ha entregado a cada Obispo su Encíclica con estas fraternas palabras: “querido hermano en el vínculo de la unidad, de la caridad y de la paz (LG 22) en el cual vivimos como obispos, te envío mi carta “Laudato si” sobre el cuidado de nuestra casa común, acompañada por mi bendición. Unidos en el Señor y, por favor, no te olvides de rezar por mí”.

La encíclica es una carta solemne que el Santo Padre dirige a los obispos y a los fieles del mundo entero sobre asuntos de la Iglesia o determinados puntos de la doctrina católica. Los fieles debemos conocer la encíclica y acogerla con obediencia, ya que refleja el Magisterio Ordinario de la Iglesia.

 El título de la encíclica está tomado de la invocación de San Francisco de Asís: “Laudato si, mi Signore” – “Alabado seas, mi Señor”-, en el cántico de la creaturas en el que nos recuerda que la tierra es nuestra casa común, y es como “una hermana con que la que compartimos la existencia y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos” (n.1).

La estructura de la encíclica:

Una introducción (nn. 1-16). “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La huma­nidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común” (n.13).

Los capítulos         

Capítulo 1º: Lo que le está pasando a nuestra casa

Capítulo 2º: El evangelio de la creación

Capítulo 3º: La raíz humana de la crisis ecológica

Capítulo 4º: Una ecología integral

Capítulo 5º: Algunas líneas de orientación y acción

Capítulo 6º: Educación y espiritualidad ecológica

A modo de conclusión: oración

  

Temas fundamentales de la Encíclica

– la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta

– la convicción de que en el mundo todo está conectado,

– la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología,

– la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso

– el valor propio de cada criatura

– el sentido humano de la ecología

– la necesidad de debates sinceros y honestos

– la grave responsabilidad de la política internacional y local

– la cultura del descarte

– la propuesta de un nuevo estilo de vida” (n.16).

En la audiencia general del 21 de mayo de 2014, el Papa subrayó que “la creación no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni, mucho menos, es una propiedad sólo de algunos, de pocos”. “La creación es un don, es un don maravilloso que Dios nos ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con gran respeto y gratitud”.

 La encíclica es dirigida no solo a los católicos, sino a todos los seres humanos: “cada persona que habita este planeta”. El Papa intenta “entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común”, porque “frente al deterioro ambiental global” quiere dirigirse “a cada persona que habita este planeta”.

“No pretendo definir las cuestiones científicas ni sustituir a la política”, sino llamar e invitar “a un debate honesto y transparente”, poniendo en práctica un principio muy importante: la precaución. En efecto, no olvidemos que “están en juego el destino de la tierra, “casa común”, y el futuro de los pobres, los más afectados por una degradación que negar sería insensato”. Por eso, denuncia los males ecológicos del planeta y sostiene la necesidad de “cambiar el modelo de desarrollo global”.

El Santo Padre nos hace a todos una pregunta que nos interpela con esta pregunta: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?” (n.160). ¿Para qué pasamos por este mundo? ¿Para qué vinimos a esta vida? ¿Para qué trabajamos y luchamos? ¿Para qué nos necesita esta tierra?». «Si no nos planteamos estas preguntas de fondo no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan obtener resultados importantes». El Papa manifiesta: “Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a explotarla”. “Nosotros no somos Dios. La Tierra nos precede”.

Hagamos un alto en el camino de nuestra existencia y reflexionemos a la luz de estos interrogantes sobre nuestra actitud, compromiso y comportamiento ante la casa común, que es la creación entera y ante la entera humanidad, especialmente ante los pueblos y naciones empobrecidos que no cesan de llamar a las puertas de las naciones desarrolladas pidiendo ayuda.

Llamada a la ONU. Esperamos y confiamos en que esta Encíclica pueda ayudar a los representantes de la ONU que se reunirían en París el próximo diciembre para abordar el tema “Sobre el Clima”.

Os invito a todos a leer esta hermosa encíclica y a hacerla realidad para que cuidemos el planeta tierra, nuestra casa, obra de Dios Creador que nos confió a todos los seres humanos.

 Cáceres, 23 de junio de 2015

 Os bendigo de todo corazón

Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres



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