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El obispo de Ávila pide a los sacerdotes que faciliten acercarse a las iglesias

El obispo de Ávila, José María Gil Tamayo, ha remitido una carta a los sacerdotes con una serie de indicaciones para los próximos meses, entre las que figura la recomendación de aumentar el número de celebraciones “si es necesario” y dejar más tiempo abiertos los templos, ante la situación derivada de la COVID-19. Bajo el título “Claves pastorales para un curso incierto”, el prelado pide a los curas de la diócesis que sigan “con libertad” su “misión evangelizadora y con respeto a las leyes que las autoridades marquen en materia sanitaria”. Entre las “coordenadas que deben marcar la unidad de acción pastoral” en la diócesis para “organizar con serenidad y creatividad” este curso “tan atípico y difícil”, Gil Tamayo pide “no dejar de celebrar la eucaristía, aumentando si es necesario el número de celebraciones para que a nadie le falte el Pan de Vida”.

Al mismo tiempo, solicita que en cada parroquia, al menos en las poblaciones con mayor número de habitantes, “haya tiempos prolongados con la iglesia abierta para la oración personal”. “Se pueden limitar los bancos para ese fin, de manera que sea más fácil desinfectarlos con frecuencia, pero sin privar nunca a nuestros fieles de la posibilidad de visitar al Señor en el sagrario”, argumenta el obispo de Ávila, que transmite su “agradecimiento” y “reconocimiento” a los presbíteros”por el “intenso trabajo” realizado los pasados meses. Asimismo, ha resaltado la importancia de que “toda acción esté más atenta que nunca a las inquietudes y necesidades” del pueblo, que a su juicio pasan por “la situación sanitaria, la crisis económica, la tensión política y el desgaste social”.

José María Gil Tamayo hace hincapié en la “necesidad de la cooperación con la autoridad civil en materia de seguridad sanitaria, teniendo en cuenta que “está en juego la salud y la vida de la gente”. En esta línea, pide rezar por los gobernantes para que “el Señor les sostenga e ilumine en su misión”, ya que su trabajo “no es sencillo en estas circunstancias”. “Obedecer sí, aunque se esté en desacuerdo”, señala Gil Tamayo, quien añade: “Llegado el caso, nada nos impedirá expresar nuestra perplejidad si se llegan a adoptar decisiones cuestionables. En situaciones como la que ahora vivimos, el desacuerdo es legítimo; la desobediencia no”. Desde su punto de vista, “la crítica constructiva enriquece y ayuda, pero no la destructiva”, ya que “la que nace del resentimiento o la frustración sólo contribuye a una fragmentación social que sería perniciosa”.

Respecto a la catequesis, el prelado plantea la necesidad de “no renunciar a la presencial, garantizando siempre las medidas de seguridad”, para lo cual plantea “buscar soluciones” como ampliar horarios, buscar más catequistas o apoyarse en los padres. “Usemos las nuevas tecnologías, pero no abusemos de ellas. Internet es útil, pero las redes sociales no sustituyen la riqueza del contacto humano, que es el medio por el que se transmite la fe”, ha sostenido el obispo de Ávila.

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