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El nuncio pide a los obispos españoles «especial atención» a las «necesidades de la Iglesia y la sociedad»

En el marco de la inauguración de la Asamblea Plenaria de la CEE, el nuncio del Papa Francisco en España, Bernardito Auza ha querido dirigirse a los obispos para expresar su agradecimiento «por este gesto de comunión con el Santo Padre, el Papa Francisco. A todos Ustedes, así como a las Iglesias particulares que presiden en la caridad, les comunico la sensible cercanía, el saludo y la bendición del Papa, a quien tengo el honor de representar en España. Muy particularmente a los enfermos en esta pandemia, así como el sentido pésame y la seguridad de las oraciones de sufragio de Su Santidad a todas las familias que han sufrido la pérdida de seres queridos».

Acompañar al Pueblo de Dios

La observancia de las medidas sanitarias hace que, en la presente ocasión, «el encuentro adopte este peculiar formato, entre presencial e telemático». En este marco, «los pastores podemos apreciar el talante modélico del Santo Padre cuya actividad no ha parado, despierto con atención a las necesidades de la Iglesia y de las sociedades». En este duro contexto de la covid-19, el Papa, con su afabilidad de todos conocida, decía que «la gran preocupación es cómo acompañar al Pueblo de Dios y estar más cercano a él. Sé muy bien que está viva preocupación del Papa, también está en ustedes. Lo muestran los diferentes trabajos que, al frente de las diócesis».
La presente Asamblea será ocasión en la que, inmersos en esta situación, «reflexionen en común sobre esta incidencia que ha traído el llorado deceso de muchas personas y tiene consecuencias en la vida de la Iglesia, muy en particular al interferir en la vital práctica sacramental y, por supuesto, en la vida social, en la cual se proyecta el luto, queda afectada la vida laboral y vemos surgir la dificultad económica».
El nuncio, ha querido también expresar un vivo reconocimiento «a los sacerdotes y consagrados de diversos institutos que, ocupados en su misión, con el propósito de recordar a todos el amor siempre fiel del Señor en toda circunstancia y la cercanía de la Iglesia, han realizado creativamente formas y maneras de llegar a los fieles. Debida mención merece el voluntariado seglar organizado para ayudar en Institutos religiosos y otras asociaciones de caridad».
Al mismo tiempo, les ha expresado con cercanía «los sentimientos de condolencia por los sacerdotes que, en su atención sacramental y de apoyo, sufriendo el contagio, no han superado la enfermedad y han fallecido. Por todos ellos ofrecemos oraciones con la confianza en la bondad del Señor Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. En este momento también tengo en cuenta a los miembros de esta Conferencia Episcopal, entre los que no sólo ha existido el contagio, felizmente superado, sino también el deceso. El pasado 15 de octubre, fiesta de Santa Teresa de Jesús, falleció por la covid-19, Antonio Algora Hernando, obispo emérito de Ciudad Real. Hace cinco días, el 11 de este mes, falleció también el Sr. Obispo emérito de Lleida, Mons. Francesc Xavier Ciuraneta Aymí, aunque no sea un caso de la covid-19. Les recordamos ante el Señor».

Gratitud y entrega

Asimismo, ha querido expresar «con profundo sentimiento de gratitud», en primer lugar, al personal sanitario, médicos, enfermeras y enfermeros. «Sus esfuerzos merecen el reconocimiento de toda la sociedad al que con gusto nos sumamos. También las fuerzas del orden público y a todas aquellas colectividades profesionales que nos facilitan el cada día con sus imprescindibles servicios que afectan a la manutención y sostenimiento digno. Valoramos y admiramos la aportación de cada uno, asumiendo riesgos por la salud de los conciudadanos. En todos ellos vemos la actuación providente de Dios que cuida de cada vida, pidiéndole luz en las investigaciones médicas y ánimo generoso en la acción de cada colectivo para bien de todos».
Esta situación de duración ahora incierta pasará, ha dicho. «Por eso el Papa nos recuerda este principio: Con creatividad, “cuidar el ahora, pero para el mañana”. “Resérvense para mejores tiempos, porque en esos tiempos recordar esto que ha pasado nos ayudará. Cuídense para un futuro que va a venir. Y cuando llegue ese futuro, recordar lo que ha pasado les va a hacer bien”».
Dejándonos «contagiar por el amor, no por el virus» , como nos invita el Papa, aseguro a los miembros de esta Conferencia Episcopal mi oración para que sus trabajos incentiven la generosidad de los corazones. Distinguiendo el nivel práctico y más inmediato, que avisa la prudente búsqueda de la salud, del nivel más profundo y decisivo que está en el amor, compete a la tarea que Cristo ha dado a los Santos Apóstoles y a sus sucesores, sacar a los hombres de las sombras atávicas que proyecta la experiencia de su vulnerabilidad, a fin de que, siempre consciente de su libertad, no quede a merced de ningún oscuro albur, ni pierda de la mano las riendas confundido en un porvenir incierto. «La fe en Cristo, muerto y resucitado, nos da un mensaje comprometido y lleno de esperanza».

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