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El nuncio impone el palio al arzobispo de Toledo

El nuncio de Su Santidad en España, Bernardito Auza, ha impuesto en la mañana de este sábado, 26 de septiembre, el palio arzobispal al arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves. A la ceremonia, que ha comenzado a las 12.00 horas en la catedral, han asistido el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y la alcaldesa de la ciudad, Milagros Tolón, ambos socialistas, entre otras autoridades civiles y militares.

Conforme al nuevo uso, ahora es el nuncio apostólico —u otro obispo al que el Santo Padre confía este cometido— el encargado de imponer este ornamento litúrgico a los arzobispos. Se trata, como es sabido, de una faja circular de lana blanca que carga sobre los hombros y de la cual penden ante el pecho y en la espalda dos tiras rectangulares. El palio suele llevar cinco o seis cruces de seda de color negro o rojo y estar adornado con tres clavos que recuerdan los clavos de la Pasión.

En la seo toledana ha sido portado en la procesión de entrada por un diácono, que lo ha llevado hasta el presbiterio. Allí, y tras explicar a los fieles el significado del rito, monseñor Auza ha recibido ante así a monseñor Cerro, quien arrodillado ha hecho la profesión y el juramento correspondientes. Acto seguido, le ha impuesto el simbólico ornamento.

Tradicionalmente, el Papa bendice los palios en la misa que celebra el 29 de junio, solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Este año bendijo 54 para otros tantos arzobispos.

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