Monseñor Auza se dispone a firmar en el libro de honor en presencia del obispo Pérez Pueyo y de los alcaldes de Barbastro y Monzon.
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El nuncio, en el 25º aniversario de la erección de la diócesis de Barbastro-Monzón

El nuncio de San Santidad en España, Bernardito Auza, ha presidido en la tarde de este domingo 27 de septiembre en Monzón (Huesca) una Eucaristía para conmemorar el vigesimoquinto aniversario de la erección de la diócesis de Barbastro-Monzón. El representante del Papa en España ha concelebrado la misa con el obispo anfitrión Ángel Pérez Pueyo, y los de Huesca y Jaca (Julián Martorell), Teruel-Albarracín (Antonio Gómez Cantero) y Lleida (Salvador Giménez Valls). La celebración ha tenido lugar en la concatedral de Santa María.

El nuncio a su llegada a Monzón, flanqueado por los obispos Pérez Pueyo y Gómez Cantero.

Con anterioridad a ella, monseñor Auza ha visitado el ayuntamiento de la localidad, donde ha firmado en el libro de honor en presencia de los alcaldes de los dos municipios: Fernando Torres (Barbastro) e Isaac Claver (Monzón). «Tengo el gran placer de expresar al señor alcalde de Monzón y a todos los ciudadanos de Monzón, el cariño y el saludo del Santo Padre el Papa Francisco y su bendición apostólica a la diócesis de Barbastro-Monzón con motivo de su veinticinco años de su fundación como diócesis de Barbastro-Monzón», ha dicho monseñor Auza. Claver ha señalado que hoy era «una jornada histórica» para ambas ciudades. El primer edil de la capital del Somontano, por su parte, ha afirmado que «los bienes están más cerca de volver a Aragón, aunque aún habrá trabas,.

En sus límites actuales, la diócesis de Barbastro-Monzón vio la luz el 17 de septiembre de 1995 mediante la ejecución del decreto Ilerdensis-Barbastrensis de finium mutatione, del 15 de junio de ese mismo año, que incorporaba a la Iglesia aragonesa las parroquias de la parte oriental de la provincia de Huesca, hasta entonces adscritas a la diócesis de Lleida. Se hacían coincidir así los límites eclesiásticos con los civiles, incrementando entonces Barbastro su territorio con los arciprestazgos de Ribagorza Oriental, Occidental y Cinca Medio. Tres años después, en 1998, se añadirían La Litera y el Bajo Cinca. La ceremonia de erección de la nueva diócesis se desarrolló también en la iglesia de Santa María del Romeral, elevada luego al rango de concatedral. Estuvo presidida por el nuncio apostólico en España, el italiano Mario Tagliaferri, y asistieron a la misma los dos obispos afectados por la nueva demarcación —Ambrosio Echevarría, de Barbastro, y Ramón Malla, de Lleida— así como el arzobispo de Zaragoza y a la sazón presidente de la Conferencia Episcopal, Elías Yanes.

25 años de litigios

Este domingo, y antes de la Eucaristía, los locales parroquiales han acogido una mesa redonda sobre el nacimiento de la sede y la realidad actual, marcada esta por el eterno contencioso de los llamados «bienes de la Franja»: 111 obras de arte propiedad de las parroquias oscenses que fueron depositadas en su día en el museo diocesano de Lérida y que, pese al cuarto de siglo transcurrido y a las sucesivas sentencias eclesiásticas y civiles dictadas hasta la fecha, siguen sin ser devueltas. En la charla han participado, entre otros, el vicario general Ángel Noguero, el párroco montisonense José Antonio Castán, y la delegada diocesana de Cáritas, Amparo Tierz.

El último episodio en esta disputa se ha escrito esta misma semana, con el pronunciamiento del Tribunal de Conflictos de Jurisdicción en contra de la Generalitat de Cataluña y el Consorcio del Museo de Lleida, que consideraron que el juez Carlos Lobón, el titular del juzgado de primera instancia de Barbastro que en diciembre de 2019 ordenó la devolución de las 111 obras de arte a las parroquias altoaragonesas, debería haberse inhibido. Integrado por el presidente del Tribunal Supremo y cinco vocales, el organismo ha considerado que sí compete a este magistrado llevar el caso.

El litigio de los bienes eclesiásticos comenzó nada más erigirse la nueva diócesis. Ha cumplido también, por tanto, veinticinco años. La vía canónica del proceso finalizó en 2007 con un decreto definitivo de la Signatura Apostólica que ordenaba la devolución. Ante el incumplimiento de las reiteradas sentencias por parte catalana, el obispado de Barbastro-Monzón, que representa a las 43 parroquias afectadas, llevó el contencioso a la justicia civil en febrero de 2018. La sentencia vio la luz el 10 de diciembre de 2019 y, como todas las anteriores, fue igualmente favorable a la diócesis altoaragonesa.

 

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