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El nuevo obispo de Rumbek: «Una herida que representa las heridas del pueblo de Sudán del Sur»

El nuevo obispo de Rumbek (Sudán del Sur), Christian Carlassare, fue víctima de un atentado tras realizarse su nombramiento en el país africano. Los compañeros de Ayuda a la Iglesia Necesitada le han realizado una entrevista para conocer su estado tras el ataque y conocer la situación de la Iglesia en ese lugar.

Sobre la situación actual en Sudán del Sur, Carlassare explica que «Sudán del Sur es el país más joven del mundo. Es una región independiente de Sudán así que las relaciones entre ellas son muy intensas. La experiencia política y administrativa viene de una comunión con Sudán. La misma constitución de Sudán del Sur está relacionada con la de Sudán, las relaciones económicas también están muy relacionadas con el norte. Por tanto, la estabilidad política en el norte significaba estabilidad política en el sur, lo mismo que para un mejor desarrollo de este país. Asimismo, a causa de la independencia y el gobierno precedente, además de una cierta tensión entre ambos gobiernos, Sudán del Sur ha sufrido abandono, separación, cierre de fronteras e imposibilidad de usar las rutas comerciales norte- sur. casi un castigo para el país».

En referencia a la inestabilidad que viven los cristianos de esa zona, el nuevo obispo de Rumbek expone que «en Sudán del Sur más de la mitad de la población son cristianos. Solo el 8% es musulmán, y la parte más anciana o grupos que viven al margen, no se han acercado al Evangelio. La población es cristiana aunque vivimos en estos países donde hay un cristianismo todavía de fachada, que tiene que echar raíces en la vida de la gente, para las personas todavía las elecciones cristianas son difíciles y se toman solo por una pequeña parte de la población en aspectos relacionados por ejemplo con el matrimonio, las elecciones culturales o la violencia. La violencia es algo que está muy presente y que debía estar lejana a la fe cristiana, pero, cuántas personas abrazan las armas y las usan para su interés y sus recursos. Hay mucho trabajo por hacer».

El momento del ataque

«El nombramiento como obispo de Rumbek fue inesperado. Desde hacía 1 año era vicario general de la diócesis de Malakal. Tenía un cargo importante, que me gustaba, al servicio de una iglesia necesitada y el nombramiento llegó como un peso más, una responsabilidad grande de cambiarme a una realidad nueva y distinta y, sobre todo, una diócesis que había tenido graves dificultades tras la pérdida del obispo hacía 10 años y no tenía una guía clara desde entonces. Sabía que era una responsabilidad y era muy difícil recoger el trabajo de mi predecesor Mons. Cesare Mazzolari, así que llegué de puntillas sabiendo tener el aprecio de la gente que amaba y sentía que el obispo precedente había sido un padre para esa iglesia y para el Sudán del Sur. Viví allí 10 días encontrando algunos grupos y obras de la diócesis y después este atentado. Para mí ese ataque fue un shock porque en muchos momentos difíciles en Sudán del Sur, nunca me había sentido en peligro, porque estaba protegido por la gente. Pero ese día me encontré con dos jóvenes ante mí, apuntándome con un fusil, por la noche, sin tener modo de huir. Gracias a Dios, ellos dispararon pero el Señor guió las balas para que no hicieran demasiado daño. Impactaron en las piernas, en los músculos, pero no en zonas vitales».

«Una herida que representa las heridas del pueblo de Sudán del Sur»

«Esto que sucedió lo leo como una herida que representa las heridas del pueblo de Sudán del Sur y que es un momento también de gracia porque me da la humildad para hacerme pueblo con las heridas del pueblo. Y volver a levantarme para ser un signo para la gente, y mostrar que se pueden levantar de nuevo, a pesar de las heridas que sufren por un conflicto que no termina, por tantas armas presentes en el territorio, por tantos territorios ocupados por milicias y gente desplazada. Ante esa desesperación, hay que dar esperanza de que se pueden curar las heridas, que puedes volverte a levantar y caminar en la vía de la paz, a pesar de todo».



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