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El misionero Luis Pérez desde Sierra Leona: los coletazos del ébola

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El misionero Luis Pérez desde Sierra Leona: los coletazos del ébola

El misionero javeriano, natural de Toledo, Luis Pérez, desde Makeni, Sierra Leona, escribe en torno a la situación actual del ébola, de la esperanza y del contraste que se da en el mundo…

“Como ya seguramente sabéis la situación con respecto al ébola ha mejorado mucho: los infectados son poquísimos, unos dos o tres al día en todo el país; los aun enfermos y en tratamiento, en todo el país, son varios centenares, de los que la mayoría superan los efectos del virus y sobreviven. Los centros de tratamiento se van cerrando por falta de ‘clientes’; las medidas de prevención, seguimiento y tratamiento se han consolidado y están produciendo su efecto; la asistencia a los afectados, supervivientes y huérfanos está más organizada y llega, en general, a los que tiene que llegar… ¡en fin! que estamos a pocos pasos de llegar a la meta deseada y tanto esperada: que el país sea declarado libre del ébola, se levante el estado de emergencia y la vida normal pueda abrirse paso cada vez más y mejor.

La vida ahora es más normal: los controles en las carreteras, las restricciones de movimiento, los horarios del comercio y de los transportes se han flexibilizado; la escuela y la universidad abrieron sus puertas en abril, la actividad económica y empresarial ha mejorado un poquito (falta que vuelvan las empresas internacionales, que lo harán cuando el ébola haya desaparecido), algunas compañías aéreas han vuelto a operar… la mejoría está dando sus frutos poco a poco. Pero faltan esos pocos pasos que son imprescindibles para que todo termine: que los casos sean cero en todo el país, de forma continua sin ningún día de excepción, durante 42 días. Por ahora no se consigue, todos los días, excepto alguno, hay dos o tres casos, casi siempre en los mismos lugares en los cuales se ha impuesto el toque de queda. De la seis de la tarde a las seis de la mañana todo el mundo tiene que estar en su casa y se suspende toda actividad. Son pocos pasos los que faltan, pero parece que hay que darlos en un camino fangoso, donde la tierra es de esa rojiza, pegadiza y pastosa donde, si no estás atento, al dar el paso se te queda el zapato incrustado en el terreno. Parece que los que parecían más pesimistas y que decían que la cosa duraría hasta diciembre o más, van a tener razón…, y el período de alerta y precaución será más largo. En Liberia, que había sido declarada libre del ébola el pasado 9 de mayo, después de los 42 días sin ningún caso, el pasado 29 de junio murió un joven por causa del virus, otras dos personas están contagiadas y más de 200 en observación, hay que seguir vigilando…

En todo caso, la vida sigue y las mejoras se notan en una mayor actividad ciudadana, pastoral, laboral y de sensación de un cierto respiro en la población, junto a una mayor esperanza de que la mejoría se afiance y propicie la total desaparición de esta pesadilla personal y colectiva.

Después se meses de un cierto ‘recogimiento’ casero da alegría ver el movimiento producido por la apertura de la escuela y la universidad y del levantamiento de lagunas restricciones. Aquí, diariamente y en casi todas las parroquias y comunidades, la Eucaristía de la mañana es a las 6,30. Para celebrar la Misa, en la parroquia o en una comunidad de las Misioneras de la Caridad de la madre Teresa de Calcuta, hay que salir de casa sobre las 6,15. A esa hora no se ve a casi nadie por la calle, también el tráfico es poco. Cuando regreso, pasadas las 7, las calles están atestadas de tráfico y de centenares de niños y niñas, adolescentes y jóvenes que van a la escuela, todos con sus uniformes (de una gran variedad de colores y formas) relucientes, sus mochilas y sus zapatos negros brillantes, van en grupos procedentes de los diversos barrios (ya supondréis que aquí el Autobús escolar es el de ‘San Fernando’). Las escuelas este año han dividido las clases, con turno de mañana y tarde, para tener menos alumnos en las aulas y evitar el que estén amontonados propiciando los posibles y temidos contagios. Como este año se ha comenzado tarde este curso y el que viene serán más cortos, así como las vacaciones.
Ahora, pasado el período crítico y grave, la actividad del Gobierno, de las ONG y de las Iglesias está centrada en el apoyo a las personas y familias afectadas y a los huérfanos; un apoyo, en la medida de lo posible, material y de solidaridad y de acompañamiento a los que han quedado más traumatizados por esta experiencia sufrida. Así se está haciendo en nuestra diócesis de Makeni a través de Caritas y de las parroquias. Entre nosotros está trabajando un equipo de Hermanos Camilos, Congregación dedicada, sobre todo, a la sanidad, que llevan adelante un programa de acompañamiento y apoyo a más de 200 familias que han sufrido la pérdida de uno o más de sus miembros. El trabajo lo hacen los hermanos junto a un nutrido grupo de personas locales preparadas previamente para tal efecto. En nuestra parroquia son veinte las familias seguidas dentro de este programa.

En nuestra parroquia de San Guido María Conforti se ha recomenzado con el catecumenado (30 niños, 25 adolescentes-jóvenes, 16 adultos) que reúne a los interesados dos veces a la semana, sábado por la tarde y domingo por la mañana. Así mismo se están organizando las actividades con los matrimonios, los adultos, los jóvenes, la Asociación caritativa de San Vicente de Paul…, para que cuando se puedan recomenzar normalmente todas las actividades (cuando se quite el estado de emergencia) no se pierda más tiempo, la esperanza es que pueda ser en septiembre-octubre.

OMPRESS-SIERRA LEONA (7-07-15)

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