Iglesia en España Última hora

El mapa de solicitantes de protección internacional se desplaza de Siria a Venezuela

La fundación La Merced-Migraciones ha presentado, por primera vez de manera pública, su memoria de actividades, referida al año 2019. Su presidente, Luis Callejas, ha resaltado que uno de los cambios de tendencia en los movimientos migratorios es observar «procedencias desde Venezuela en que los números últimos superan a la situación que vivíamos en Siria». Como suele ser habitual, ha destacado Callejas, los países fronterizos con Venezuela «son los que llevan a cabo esta acogida», aunque España, por la cercanía cultural, también es un destino frecuente. En total, se estima que 5 millones de personas han tenido que salir de Venezuela a causa de la situación de este país.

En este contexto, Callejas ha señalado que se ha detectado un cambio en los flujos migratorios de Asia a Latinoamérica, sin descartar a África, «la gran ignorada». El reto ahora, explica el máximo responsable de la Fundación, es «la precariedad laboral». De ahí la importancia de proyectos como la empresa de inserción laboral que gestiona la fundación, «Migra+empleo», que en 2019 consiguió 55 inserciones laborales atendiendo a 200 personas y contactando con 150 empresas. Callejas ha destacado que, para luchar contra la precariedad, también se esfuerzan en mediar con los posibles empleadores.

Transparencia y amistad

«Este es un hito importante», ha subrayado Callejas a la hora de presentar la memoria, siendo «un paso más en la transparencia que como ONG queremos tener con la ciudadanía». En el documento presentado se da cuenta de las presencias de esta fundación, en  Madrid, Elche (Alicante), Valladolid y Herencia (Ciudad Real).  En 2019, la Fundación llevó a cabo 3.600 atenciones a personas

En ese año, las presencias de La Merced-Migraciones se han visto afectadas por la pandemia. Destacaba las difíciles situaciones de vivir confinados, pero a la vez la «concienciación» mostrada. Incluso, ha explicado Callejas, han tenido que vivir un confinamiento reciente en uno de sus pisos de acogida a causa de un chico que hacía las prácticas en un hospital y dio resultado positivo en la PCR.

Ante estas dificultades, Callejas ha querido recordar la última encíclica del Papa, Fratelli tutti. «Quiero hacer hincapié en la amistad, en sentirnos hermanos unos de otros, en ese intentar hacer ver que los derechos que hemos conseguido con toda la historia humana no tienen ni barreras, ni vallas», ha asegurado.

La Fundación, que nació en el año 1987, como respuesta individualizada a tantas personas migrantes y refugiadas que llegaban a nuestro país, constata hoy, más de tres décadas después, que «las necesidades no han disminuido», que hay que seguir apostando por «una casa abierta al mundo, siempre acompañando el latido de los tiempos y la situación de cada persona. Es urgente seguir trabajando para crear espacios donde las personas migrantes y refugiadas, que llegan a nuestro país, puedan sentirse seguras y empezar a recomponer su vida, tantas veces hecha pedazos».

Ousmane Bah: «Aunque tengamos una cultura diferente, todos tenemos el mismo sueño»

La memoria de La Merced-Migraciones empieza con la carta de uno de los acogidos, Ousmane Bah: «Luis me ha cuidado como mi padre aquí y me ha dado todo lo que necesitaba y me lo siguen dando hasta ahora aunque ya no viva allí. Por todo esto os doy las gracias a todos los educadores que me conocen y también a los que no».

Ahora, Ousmane ya tiene papeles para trabajar y está haciendo prácticas. Eso le ha permitido independizarse en un piso con un amigo, Joel, y ver el futuro con optimismo. Pero los principios no fueron fácil, tal y como reconoce: «Al llegar a la Fundación Merced-Migrantes empecé un nuevo estilo de vida, al principio me costaba hablar con la gente pero siempre recuerdo las palabras de mi padre antes de morir, desde su país me dijo: “En esta vida siempre tendrás una familia, a parte de la nuestra. Hay que ser muy valiente, respetuosos y tener confianza en ti mismo para que los demás confíen también en ti”».

Finalmente, Bah deja un mensaje de hermandad: «Mientras no conoces a una persona o la realidad de su vida, no tienes que ignorarle. Hay que quererle, todos somos iguales y todos tenemos el mismo sueño aunque tengamos una cultura diferente. Todos somos personas».

Regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

REGISTRARME