Carta del Obispo Iglesia en España

El impacto económico de la Iglesia diocesana, por el cardenal Juan José Omella

El impacto económico de la Iglesia diocesana, por el cardenal Juan José Omella

Carta dominical del arzobispo de Barcelona, Card. Juan José Omella, correspondiente al próximo domingo, 30 de junio de 2019.

He de confesar que escribo con cierto respeto sobre la economía de la Iglesia, tema delicado y que requiere unos conocimientos técnicos no siempre fáciles de exponer. Sin embargo, considero que es oportuno dedicar esta carta semanal a un informe presentado recientemente por la Conferencia Episcopal Española.

Este informe ha sido elaborado por una importante consultora internacional (Ernst & Young –EY-). En dicho estudio se evalúa únicamente el impacto socioeconómico de las 69 curias diocesanas y de las 23.000 parroquias que hay en España. Todo ello sin tener en cuenta la extraordinaria labor que hacen tantos laicos y consagrados así como instituciones católicas en campos como la educación, la sanidad, la asistencia social, entre otros.

A la pregunta de dónde proceden sus recursos, el estudio señala las diversas fuentes y destaca como principales: las aportaciones voluntarias de los fieles (36%), la asignación tributaria (24%), otros ingresos corrientes (20%) y los ingresos del patrimonio y otras actividades (12%). Lo que la Iglesia recibe mediante la asignación tributaria (0,7% del IRPF) proviene de lo que los ciudadanos deciden libremente al marcar la casilla correspondiente a la Iglesia católica en la declaración del IRPF. Conviene recordar que, desde los acuerdos de diciembre de 2006 entre el Gobierno Español y la Santa Sede, en los Presupuestos Generales del Estado no existe ninguna dotación presupuestaria para el sostenimiento de la Iglesia católica.

La Iglesia diocesana lleva años trabajando para lograr los recursos que necessita. Actualmente, más de tres cuartas partes de sus ingresos proceden de fuentes propias. Esto diferencia a la Iglesia de otras instituciones como partidos, sindicatos u ONG que se sostienen básicamente de dinero público.

Según este informe, la repercusión económica de la labor social realizada por las 23.000 parroquias distribuidas por todo el territorio español fue de 1.386 millones de euros. Además, si nos fijamos en la labor asistencial, descubrimos que la Iglesia diocesana multiplica por 2,5 cada euro que recibe.

Conviene conocer todos estos datos, pero no olvidemos que lo que mueve la acción de la Iglesia es la misión recibida de Jesucristo. La verdadera repercusión social de la Iglesia se manifiesta en el anuncio de Jesucristo y en la edificación de una sociedad más humana, fraterna y esperanzada. Si eso además da beneficios económicos, ¡bendito sea Dios!

A la misma hora en que este estudio era presentado en Madrid, el papa Francisco recibía a los nuevos embajadores ante la Santa Sede y les decía: «Permitidme referirme a la alta responsabilidad que compartimos en la protección de los más vulnerables (…). La necesidad urgente de prestar atención a los más pobres de nuestros ciudadanos es un deber claro. Esto se expresa cuando nos unimos para promover su desarrollo integral. Esta unión tiene un nombre concreto: ¡fraternidad!».

Ojalá la Iglesia, la familia de los cristianos, reciba de Dios la fuerza y la luz necesarias para poder continuar la misión de acrecentar el amor, la esperanza y la confianza en el mundo.

Card. Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

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