Iglesia en España

El hombre es la epifanía de Dios, carta del arzobispo de Valencia

El hombre es la epifanía de Dios, carta del arzobispo de Valencia, Carlos Osoro Sierra

Monseñor Carlos Osoro, arzobispo de Valencia escribe esta semana en su carta semanal que “la belleza más urgente en nuestro mundo tiene que reflejarse en el hombre, el ser humano , dice, tiene que ser una epifanía de Dios”.

“La Cuaresma, dice más adelante, es una llamada de parte de Dios a acoger la misma belleza de Dios en nuestra vida, a que entre en todos los aposentos de nuestra existencia, para salir así al mundo mostrando el rostro verdadero de Dios. La Cuaresma es una llamada a ser verdadera expresión del artista verdadero: nada más, ni menos, que dejar que Nuestro Señor nos transfigure, que seamos presencia creíble suya, rostro que manifieste la belleza que alcanza el hombre cuando deja entrar a Dios en su vida”.

Tras indicar que “a través de la historia vemos cómo las mejores y más grandes obras de arte expresan, directa o indirectamente, lo que llega más allá de nosotros mismos; de tal manera que, contempladas con detenimiento, son epifanía de Dios” indica que “el ser humano, creado por Dios a su imagen y semejanza, será más y mejor en tanto en cuanto conserve y refleje mejor el rostro del artista que le creó, Dios mismo, que es la Belleza suprema. Por eso, se hizo Dios Hombre y quiso enseñarnos de qué modo se muestra su rostro. Y, por eso, nos dio su Vida, su Gracia y su Amor. De ahí que la gran urgencia de siempre, pero mucho más cuando se está diseñando un cambio de época, es la amistad y la cercanía con los hombres que están poniendo los fundamentos de la nueva época. Una amistad que hay que construir en la cercanía, no por imposición sino por atracción”.

“Urge, señala monseñor Osoro Sierra, una provocación: que el ser humano abra todas las dimensiones de su existencia a Dios. Y ello no podemos hacerlo por imposición, sino de la misma manera que lo hizo Jesucristo”.

Más adelante monseñor Osoro afirma en su carta que “los santos son quienes mejor han entendido y quienes mejor manifestaron la obra de arte que es todo ser humano; entendieron lo que Jesús dice de sí mismo, «yo soy el Camino, la Verdad y la Vida»; en Jesucristo, en el Dios que se hizo Hombre, descubrieron la grandeza de Dios y la maravilla del hombre cuando se hace consciente de ser obra de Dios. Entonces es cuando deja que Dios mismo ocupe su vida”.

Y concluye su carta afirmando que “la verdadera Belleza da tal sacudida al ser humano, que le hace salir de sí mismo, le arranca de la resignación y de la comodidad, despierta al ser humano y le hace abrir de nuevo los ojos del corazón y de la mente. La Belleza que tiene su manifestación más clara en Dios mismo, suprema Belleza, y que se nos manifestó en Jesucristo, nos impulsa siempre hacia lo alto y hacia lo mejor, a unirnos y a no separarnos, a dar y a no robar, a vivir y a no matar, a la paz y no a la guerra, a la verdad y no a la mentira, a la solidaridad y no al desentendimiento de los demás. Dostoievski decía que «la humanidad nunca podrá vivir sin belleza, porque no habrá motivo para estar en el mundo». No falsifiquemos la belleza, pues la que es verdadera hace crecer el deseo de ir siempre más allá, de ir hasta Dios mismo”.

Por Antonio DIAZ TORTAJADA
Sacerdote-periodista

 

Print Friendly, PDF & Email

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.