Carta del Obispo Iglesia en España

El ecumenismo y la renovación espiritual, por Josep Àngel Saiz Meneses, obispo de Terrassa

El ecumenismo y la renovación espiritual, por Josep Àngel Saiz Meneses, obispo de Terrassa

(17/01/2016)

Del 18 al 25 de enero se celebra cada año la semana de Oración por la Unidad de los cristianos, que culmina el día 25, fiesta de la conversión de San Pablo. Los materiales de este año han sido elaborados por un grupo de Letonia.

El lema elegido es: «Destinados a proclamar las grandezas del Señor». Este lema se inspira en un pasaje de la Primera Carta de san Pedro (2, 9-10), y a partir de él se quiere transmitir fundamentalmente el mensaje de que todos los bautizados, aunque formen parte de diferentes Iglesias y comunidades eclesiales, comparten la misma vocación de proclamar las grandezas del Señor. Nuestra diócesis siente vivamente el espíritu ecuménico y en esta ocasión me gustaría reflexionar sobre la incidencia que puede tener para el ecumenismo entre nosotros la celebración del Jubileo de la Misericordia.

El papa Francisco desea que el Año Santo sea “un momento extraordinario de gracia y de renovación espiritual” (MV 3) y, si lo logramos, no hay duda de que esto tendrá una repercusión positiva en el ecumenismo. El Papa confiesa, en la bula de convocatoria del Jubileo, que escogió la fecha del 8 de diciembre –una fiesta mariana de mucho arraigo en nuestro país- por su gran significado en la historia reciente de la Iglesia católica. En ese día se cumplió el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. “La Iglesia –dice el papa Francisco- siente la necesidad de mantener vivo este evento. Para ella se iniciaba un nuevo periodo de su historia. Derruidas las murallas que por mucho tiempo habían recluido la Iglesia en una ciudadela privilegiada, había llegado el tiempo de anunciar el Evangelio de un modo nuevo. Una nueva etapa en la evangelización de siempre. Un nuevo compromiso para todos los cristianos de testimoniar con mayor entusiasmo y convicción la propia fe” (MV 4).

La Iglesia católica, en el Concilio Vaticano II, hacía especialmente suya la tareade la evangelización; era una reflexión que ya había recorrido un largo trecho en los ambientes ecuménicos. La tarea de la evangelización era el paso a una propuesta más misionera de la fe. A la vez, consciente del “escándalo de la división de los cristianos”, el Concilio hacía suyo también el imperativo ecuménico y dedicaba uno de sus documentos a esta cuestión. “Que todos sean uno para que el mundo crea” (Jn 17, 21).

¿Puede el Jubileo de la Misericordia, celebrado por los católicos, ayudar al ecumenismo? Creo sinceramente que sí. En primer lugar, porque el tema del Jubileo –la misericordia de Dios Padre manifestada en el rostro de Cristo- es tan central en la fe cristiana que espero que pueda tener eco en el corazón de los cristianos que no forman parte de la Iglesia católico-romana. Es muy significativo que el Papa hable reiteradamente en la bula de convocatoria de “todos los cristianos” – o del Pueblo de Dios-, y no sólo de “todos los católicos”.

En suma, si vivimos sentimientos de “misericordia y de bondad para con todos los hijos separados de la Iglesia” –fueron palabras de san Juan XXIII en la apertura del Concilio-, podemos esperar del Espíritu Santo la gracia que el actual Jubileo sea un paso más – un avance- en el camino de la reconciliación de los cristianos. “¡Cómo deseo –escribe el papa Francisco- que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!” (MV 5).

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

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