Opinión

El don y el voluntariado, por José-Román Flecha Andrés en Diario de León (9-2-2019)

El don y el voluntariado, por José-Román Flecha Andrés en Diario de León (9-2-2019)

«Gratis habéis recibido; dad gratis» (Mt 10,8). Estas palabras de Jesús han sido elegidas por el papa Francisco como lema para la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el 11 de febrero de 2019.

Como modelo, el Papa recuerda que los gestos gratuitos de donación, como los del Buen Samaritano, son la vía más creíble para la evangelización. “El cuidado de los enfermos requiere profesionalidad y ternura, expresiones de gratuidad, inmediatas y sencillas como la caricia, a través de las cuales se consigue que la otra persona se sienta querida”.

Frente a la cultura del descarte y de la indiferencia, que tanto le preocupan, el Papa afirma que el don desafía el individualismo y la fragmentación social, para impulsar nuevos vínculos y diversas formas de cooperación humana entre pueblos y culturas.

Todos somos pobres e indigentes y necesitamos para vivir los cuidados y la ayuda de los demás. Siempre experimentaremos la impotencia ante alguien o algo. Por eso, hemos de permanecer humildes y  practicar la virtud de la solidaridad.

“Solo cuando el hombre se concibe a sí mismo, no como un mundo aparte, sino como alguien que, por naturaleza, está ligado a todos los demás, a los que originariamente siente como “hermanos”, es posible una praxis social solidaria orientada al bien común”.

El Papa recuerda la figura de la santa Madre Teresa de Calcuta, un modelo de caridad que hizo visible el amor de Dios por los pobres y los enfermos, y acogió y defendió la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada.

Según el Papa los voluntarios, tan importantes en el sector socio-sanitario, son el Buen Samaritano que puede ocuparse  del transporte y de la asistencia de los pacientes, proveer las donaciones de sangre, de tejidos y de órganos y tutelar los derechos de los enfermos.

El voluntario es un amigo desinteresado que escucha y crea las condiciones para que el enfermo se convierta en un sujeto activo y protagonista recupere la esperanza, y esté mejor dispuesto para aceptar las terapias.

El voluntariado comunica valores, comportamientos y estilos de vida que tienen en su centro el fermento de la donación. Así es como se realiza también la humanización de los cuidados.

Las estructuras católicas están llamadas a expresar el sentido del don, de la gratuidad y de la solidaridad, en respuesta a la lógica del beneficio a toda costa, del dar para recibir, de la explotación que no mira a las personas.

Finalmente, el Papa nos exhorta a promover la cultura de la gratuidad y del don, indispensable para superar la cultura del beneficio y del descarte.

La salud necesita confianza, amistad y solidaridad, es un bien que se puede disfrutar “plenamente” solo si se comparte. La alegría del don gratuito es el indicador de la salud del cristiano.

José-Román Flecha Andrés

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